El Segundo Semestre que nunca llegó

El informe económico de enero del Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala, advierte que “los motores de la economía real siguen apagados”, anticipa paritarias “inciertas”, caída del salario real y el consumo, una inflación de entre el 40 y el 45% para 2019 y una deuda externa que se tornará impagable para el ganador de octubre. Otros economistas cuestionan la pérdida de riquezas del país y la posibilidad concreta del default.

 sábado, 2-febrero-2019


Por Camilo Ratti

“El mejor equipo de los últimos 50 años arrancó su cuarto y último año de mandato con un único mérito del cual sentirse orgulloso: haber gobernado los tres anteriores a pura promesa. El método Durán Barba ha sido, hasta el momento, exitosísimo. La posverdad es política de Estado con Cambiemos, aunque la realidad se empecine en golpear la puerta de los despachos oficiales.

Tan eficientes parecen ser los consejos del ecuatoriano, que el gobierno aún conserva chances de revalidarse en octubre, a pesar de no haber cumplido ninguna de las políticas anunciadas por su principal cliente en 2015. Ni una. La inflación es las más alta desde 1991, la economía está en recesión, se perdieron más de 100 mil empleos industriales (los “privados y calidad”, como le gusta decir a Macri) 75 mil Pymes bajaron sus persianas, el consumo está por el subsuelo y el país se endeudó por más de 160 mil millones de dólares.

Lo único que crece en la Argentina macrista es la grieta, que ya pasó a la categoría de abismo.

Blindado mediáticamente, Macri cabalga sobre una estrategia discursiva que habla siempre de futuro. De un eterno “segundo semestre” que nunca llega. Y es lógico, el presente es angustiante para el 90% de los argentinos. Como es imposible negar la crisis, lo que el oficialismo intenta -y lo logra en amplios sectores de la población- es la paternidad de la misma. Así saltamos de la “pesada herencia” kirchnerista a las “tormentas externas”. El famoso “pasaron cosas”, del cual el gobierno no se hace cargo. En Casa Rosada hablan como si no gobernaran.

segundo semestre prometido no llega - alreves.net.ar

Y efectivamente pasaron cosas, y seguirán pasando, aunque el gobierno no ponga ni las manos. O las ponga para el equipo contrario. El último informe de enero del Instituto de Economía y Trabajo de la Fundación Germán Abdala habla sobre las más urgentes. Expone números y análisis sobre la economía real, la que afecta el día a día de quienes sufren tarifazos, pérdidas de puestos de trabajo y cierre de fábricas. Los que no pedalean en la bicicleta financiera que acumulan millones y luego fugan a guaridas fiscales.

Reconocido por su rigurosidad técnica, el ITE analiza consumo, empleo, inflación, inversión y deuda externa. Aunque reconoce un frente fiscal y monetario “despejado” por el momento, advierte que “los motores de crecimiento de la economía real siguen apagados”. Lo que se traduce en un horizonte paritario “incierto”, con indicadores laborales que sienten el rigor de la recesión.

Los autores del informe remarcan que esto y el retraso en la desinflación inducida por la nueva ronda de aumentos en los precios regulados, “pone serias trabas a la recuperación de los ingresos reales y el consumo para 2019”. El bienestar de las grandes mayorías nunca fue el objetivo del macrismo. Gane o pierda el primogénito de Franco -o quien lo reemplace en la boleta de octubre-, ya consiguió que las energéticas de sus amigos se forraran de lo lindo: ganancias superiores al 500% entre 2016 y 2018, con tarifazos del 1500 y 2000% en luz y gas que pagamos el resto de los mortales.

Inversión 0

“Tanto la crisis como el elevado nivel de incertidumbre de cara a un año de elecciones ocasionaron un derrumbe de la inversión”, advierten desde el ITE. La próxima cosecha de granos y algunas exportaciones sólo ayudarán a amortiguar el golpe. Pero no mucho más.

Con una economía que seguirá en marcha atrás, los instrumentos del gobierno para administrar el ciclo económico son “casi inexistentes”. “Las autoridades deberán sostener un fino equilibrio: una economía encorsetada en el frente fiscal y monetario ya no garantiza la estabilidad macroeconómica en el año electoral. Para que no cruja el frente fiscal, la actividad debe salir de su letargo sin afectar el equilibrio cambiario. La muñeca del gobierno para mantener a la economía sobre esta delgada línea será puesta a prueba una vez más”.

A juzgar por su desempeño del 2015 a la fecha, el gobierno necesitará muñeca ortopédica.

La caída de la inversión rondará el 3% este año, y para torcer la tendencia negativa, la recuperación debiera ser meteórica. “Para que se verifiquen los números del gobierno, en el último trimestre de este año la economía deberá estar creciendo a una velocidad de alrededor del 6% anual”, dicen desde el ITE. “Si quieren magia vayan a ver a Copperfield” sugirió Macri para justificar el tarifazo la semana pasada. Su asistente personal debiera ir sacándole una entrada.

Sin brotes verdes a la vista, al final del túnel solo se ve oscuridad. “En un contexto de continuidad de suba de tarifas, pérdida de dinamismo del mercado de trabajo y un exigente ajuste del gasto público, no será posible compensar el arrastre estadístico de la baja del consumo, estimado en -5,0% para el año”, estiman los técnicos de la Fundación Germán Abdala, que suman pálidas frente a los optimistas seriales del gobierno: “Es importante destacar dos aspectos sobre esta dinámica preocupante a futuro: el peso de los intereses de deuda y la espiral recesiva que comienza a hacer socialmente inviable la meta 2019”.

Sobre lo primero, los números son lapidarios: los intereses pasaron del 6 al 12% en el gasto del Presupuesto Nacional en los dos últimos años. “La pregunta que comienza a resonar en el arranque de 2019 es hasta dónde un programa ortodoxo de estas características será socialmente tolerable por su impacto en los sectores más vulnerables de la población”. Como lo sugiere el informe del ITE, las movilizaciones veraniegas anticipan un año “movidito” en las calles.

Inflación mata discurso oficial

“Lo más fácil del mundo” de solucionar según el Macri modelo 2015, está al tope de las preocupaciones ciudadanas. Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio decía el Nano: en los tres años de Cambiemos la inflación superó el 160% y en el último de su gestión la cosa no pinta mejor. “Para el consenso de bancos y consultoras del mercado (REM), el incremento anual de precios sería de 40,8% en promedio”, cita el informe. Pero en estimaciones propias hablan de que la inflación se ubicará entre el 41 y el 45%.

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Mucho dependerá del valor del dólar, que si bien está haciendo la plancha en la temporada estival, casi todos los analistas -cercanos o críticos del gobierno- anticipan una disparada para mayo.

“Creo que la inflación de 2019 va a ser más elevada de lo que piensan el Gobierno y el mercado, porque el programa monetario no está bien diagramado y tiene inconsistencias. Cambiaron la bola de nieve de las Lebac por el bolón de nieve de las Leliq, que capitalizan cinco veces más rápido y pagan el doble de tasa de interés”, advierte Diego Giacomini, economista director de la consultora Economía & Regiones al diario La Nación.

“Cuando miro las reservas del Banco Central, que son las que cuentan en serio como poder de fuego para intervenir, rondan los 16 mil millones de dólares. Y las Leliq, según el tipo de cambio que tomemos, ya son18 o 19 mil millones. Es decir, el Banco Central no tiene con qué pagarlas, está quebrado. Y con un BCRA quebrado y una política monetaria que lo va quebrando cada vez más, no se genera credibilidad. Eso impacta en altas expectativas de inflación, que ponen un piso elevado, en torno al 24% o 25%”. Giacomini, que exige un ajuste mucho más feroz al gobierno, habla del piso, el único techo que conoce el gobierno es el de las paritarias.

Con la soga al cuello

Entre los muchos récords negativos de Macri, el de la deuda lleva la delantera: 269 mil millones de dólares dicen unos. Una bicoca. Sólo en el 2018 las colocaciones del sector público sumaron casi 110 mil millones. “Para dimensionar cifras que suenan abstractas para el ciudadano de pie, esto significó el 86% del PBI, es decir, todos los bienes y servicios que el país generó el año pasado.

Pero la tormenta perfecta está por venir. La “pesada herencia” de Cambiemos es cuantificable: en un solo año, el 2022, la próxima gestión deberá pagar 52 mil millones de dólares, lo mismo que heredó el actual gobierno para sus cuatro años de mandato.

Crítico del “gradualismo” macrista, Giacomini aporta números aún más sombríos que los del ITE: “La Argentina cierra 2018 con un nivel de deuda aproximadamente del 95% del PBI. Es un nivel que para que sea sostenible necesitás 3 puntos de superávit primario. ¿Y cómo cerró 2018? Redondeando, con un déficit del 2,5%. O sea, tenés que hacer un ajuste fiscal de 5 puntos y medio del PBI para tener chance de volver al mercado y evitar el default. Este gobierno firmó un acuerdo con el FMI con metas que no sirven para alcanzar ese fin. Lo que está firmado es una promesa de default”.

“Otra más. Total, qué le hace una mancha más al tigre.