El sur también existe

A principios de abril, el gobierno provincial decidió el cierre de la Casa de Salud Mental de Villa El Libertador y el traslado del equipo de profesionales al Centro Integrador Comunitario del CPC. Tanto las organizaciones sociales del barrio como el gremio ATE calificaron la medida como arbitraria y de un profundo desprecio por la salud de los más de 100 mil habitantes de la zona. “Es un equipo que tiene más de 35 años de historia en el territorio, con un gran trabajo comunitario y en donde se tejieron redes sociales y de afectos”, sostuvo Federico Giuliani, secretario general del sindicato.

 lunes, 11-mayo-2020

Las organizaciones sociales de Villa El Libertador junto a sus vecinos/as reclaman por el regreso del Equipo de Atención Comunitaria al barrio


A pocas semanas de decretado el aislamiento social, preventivo y obligatorio, el Ministerio de Salud de la Provincia resolvió el cierre intempestivo de la Casa de Salud Mental de Villa El Libertador y el traslado del equipo de profesionales al Centro Integrador Comunitario del CPC. El equipo de profesionales trabajaba en el territorio desde hace más de 30 años y estaba conformado por tres psicólogas, un psiquiatra y una enfermera que realizaban tareas relacionadas con el abordaje, la prevención y la asistencia en salud mental para los más de 100 mil vecinos/as del sur de la capital provincial.

“Desde el Ministerio de Salud consideraron que no hacía falta. Nosotros le estamos diciendo que sí hace falta, mucho más ahora durante la pandemia y mucho más en nuestra zona que tiene una situación sanitaria terrible”, sostuvo Claudia Casas, militante social de la organización Unidhos Casa del Pueblo en relación a la falta de cloacas y los problemas que trae aparejado el hundimiento de los pozos ciegos en las viviendas. “La salud mental no va separada de nuestra situación sanitaria, ambiental y socio ambiental”, remarcó a Al Revés.

Federico Giuliani, secretario general de ATE, calificó la decisión del gobierno provincial como “intempestiva y arbitraria” y de “profundo desprecio por la salud pública”. Subrayó que el pretexto que se usó para cerrar la Casa “se derriba por sí solo”: “uno es que no había presupuesto para la limpieza del lugar; y el otro es que hacían falta arreglos menores como pintura y cambios de cerraduras”, consideró el representante de los trabajadores. Además, reveló que quedaron guardadas en la casa las historias clínicas de los pacientes del barrio y algunos objetos personales de quienes allí prestaban funciones. “Es un equipo que tiene más de 35 años de historia en el territorio, con un gran trabajo comunitario y en donde se tejieron redes sociales y de afecto”, sostuvo el dirigente a este portal.

Por su parte, la referente social confirmó que “los vecinos conocen, confían y eligen esos profesionales”. “Asistían a víctimas de violencia familiar, de violencia sexual y a jóvenes han estado al borde del suicidio”, explicó en referencia al trabajo que realizaban los especialistas. “Ahora están atendiendo con sus celulares en el CPC. El problema va a ser cuando termine la cuarentena y el CPC se llene. Ahí va a dejar de ser un espacio de intimidad y respeto para tratar una persona con problemas psicológicos”, puntualizó Claudia Casas.

“El oportunismo de la medida tiene que ver con el aislamiento social, aprovechando la no aglomeración de la comunidad”, consideró el dirigente gremial. A pesar de ello, señaló que la presentación de ATE continúa de manera administrativa, y luego por la vía judicial cuando se abra la cuarentena. “En una época tan difícil como la que se vive en Argentina, principalmente por la emergencia alimentaria y social, la falta de trabajo y la imposibilidad de changuear o buscar el sustento digno para todos los días, los vecinos/as de la Villa se quedan sin una atención básica en la salud mental”, concluyó Federico Giuliani.