“El trabajo médico es un 90% dedicado a covid, con el resto se hace lo que se puede”

Darío Quinodoz es infectólogo y trabaja en Villa María y Bellville, donde asegura que el personal de salud está atravesando una situación más que complicada con el aumento de casos, los contagios y una sociedad que ya dejó de respetar las medidas mínimas de higiene y distanciamiento.

 Miércoles, 14-octubre-2020

Los trabajadores de la salud están extenuados, los recursos al borde del agotamiento y las fiestas sin distancia social avanzan en el mapa cordobés.


La escena de cientos de personas bailando frente a Patio Olmos, con dj, sin barbijos ni distancia social durante la marcha del lunes, volvió a poner en foco el abismo cada vez más ancho entre el esfuerzo que está realizando el sistema sanitario y el relajamiento en la responsabilidad social para contener la pandemia. Darío Quinodóz es infectólogo y trabaja en el Hospital de Bell Ville y en Villa María, donde el crecimiento de casos puso en jaque a los trabajadores de la salud.

“Es un escenario extremadamemnte complejo, lo venimos advirtiendo hace meses y estamos preocupado porque la ocupación de camas es muy alto, la demanda es permanente y en Villa María recibimos la demanda de unas 400 mil personas y es muy complicado”, dice en una charla con Nada del Otro Mundo. “Hoy prácticamente el trabajo médico es un 90% dedicado a Covid. Para el resto de las patologías y procesos están atravesados por el Covid y se hace lo que se puede. Hay que tener cuidado de mantener la atención porque el recurso humano está dedicado a la atención de la pandemia”, agregó.

“El problema es que esto es invisible o no identificable para una gran parte de la sociedad y solamente se rompe ese velo cuando la persona requiere atención médica o una cama y cae en poder ver la realidad”, agrega, en relación al registro cada vez mayor de personas que circulan sin distanciamiento o contravienen las indicaciones para prevenir contagios. “Esto nos ha puesto en una situación como sociedad muy difícil de comprender. Tenemos mucha ocupación de camas, personal muy cansado, mucho personal cursando la enfermedad y por otro lado un porcentaje de la sociedad que no lo ve, no empatiza con la situación. Y otras parte más extrema que tienen conductas que ya son de altísimo riesgo para sí mismos, sus amigos, sus familias”.

Mantener el equilibrio profesional y personal es, dice Quinodóz, parte del trabajo diario. “Pasamos por lugares donde la gente se reune sin respetar ninguna de las medidas mínimas básicas, el distanciamiento, barbijo, higiene, y en los lugares chicos donde todos nos conocemos, tener que tratar a estas mismas personas exponiéndonos en nuestra salud y la de nuestra familia, es una situación compleja que exige mucha tranquilidad en el pensamiento para transitar esto manteniendo nuestra salud física y psíquica”, dice. “Desde hace mucho tiempo tomé una decisión personal de ponerme por encima de todo eso, trato de no ver o no pensar en esas cosas ni un segundo porque si no me tengo que quedar en mi casa, dejar de trabajar. Pensar en eso es inmovilizador. Los sentimientos adversos son tan elevados que te generarían resentimiento y eso no está bueno. Nosotros necesitamos atender a todos por igual, independientemente de su práctica de riesgo, sería como no atender a un paciente HIV porque se infectó por no usar preservativo o se expuso al riesgo”.

“No hemos podido desarrollar una conciencia sistémica o una inteligencia social para poder tomar esto con más tranquilidad. En el devenir de los meses, no hemos sabido construir como sociedad una actitud inteligente a nivel social para transitar esto con más tranquilidad, sentirnos apoyados, que el equipo de salud se sienta apoyado por la gente, que la gente se sienta apoyada por el sistema de salud, y todo esto en cambio termina con un montón de gente poniendo música como modo de protesta sin barbijo ni destanciamiento. No tiene una lógica fácilmente entendible. En esto subyace algo y hoy la discusión de la pandemia es política partidaria. Si uno adhiere estás de un lado y si no adherís estás del otro, y eso no es inteligente y no permite pensar en el autocuidado, que es fundamental. El objetivo es terminar esto vivos”, concluye.