Grego Tatián

 

columnista alreves.net.ar

El verso de tocar el asfalto

Macri en el Paseo del Bajo toca el asfalto y habla de "lo real, lo que se puede tocar". Los números lo contradicen.

“Este pavimento no es relato, es real. Esto que estoy tocando acá es real”. Es 27 de mayo y Mauricio Macri se agacha, toca el piso del Paseo del Bajo y deja una imagen que marca que el gobierno se quiere presentar como una gestión que promovió la obra pública. A su lado, sonríen María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta. Sin embargo, los números marcan una caída del gasto de capital estatal, en contraste con un endeudamiento que fue a financiar la timba en lugar de la infraestructura nacional.

Según un informe del Centro CIFRA de la CTA, el gasto de capital del gobierno nacional entre fines de 2015 y 2019 cayó en 9.195 millones de dólares entre 2016 y los primeros 5 meses de 2019, en tanto que la deuda pública nacional ascendió en 104.715 millones de dólares. Gran parte de ese endeudamiento, para peor, en moneda extranjera, lo que hace que se profundice con las devaluaciones.

El gasto de capital cayó en 4.028 millones de dólares en 2016 y 4.331 millones en 2018. En 2017, año electoral, el gasto de capital creció 51 millones. Este año, la caída de los primeros cinco meses del año fue de 888 millones de dólares que, según el informe, se da “en el marco del fuerte ajuste en las transferencias de capital a las provincias que deviene del acuerdo con el FMI”. Las transferencias a las provincias cayeron 2.014 millones de dólares en apenas cinco meses en la comparación interanual.

“La paradoja no es el colapso de la obra pública sino que la usen como caballito de campaña electoral”, expresa el documento.

“¿A dónde fue a parar el dinero de los argentinos durante tantas décadas?”, se preguntaba Macri en el Paseo del Bajo. Al menos durante los años que le corresponden a su gestión, el endeudamiento no fue a infraestructura. La fuga de capitales ascendió en tres años y medio a 63.421 millones de dólares, el 60 % de la deuda pública en moneda extranjera contraída en ese período. El 40 % restante se fueron en intereses: los pagos en este rubro ascendieron a 41.970 millones de dólares. “La deuda no se contrajo para obras de infraestructura sino para afrontar las consecuencias de la valorización financiera: la fuga de capitales y los compromisos de la deuda”, concluye el informe.

Macri se agacha, toca el asfalto. Construye su propio nuevo relato: el relato del tacto. Mientras tanto, el endeudamiento del Estado argentino aceita la bicicleta de los timberos y entra y sale del país por una puerta giratoria.