suscripcion alreves.net.ar

“En el cementerio de Ledesma no hay más lugar para gente muerta”

El azote de la pandemia de Covid-19 en Ledesma, Jujuy, deja a la vista la desprotección de los trabajadores y habitantes de la localidad, que en pocos días se convirtió en el principal foco de contagios de la pandemia en la provincia que gobierna Gerardo Morales. Ricardo Aredez, hijo del intendente desaparecido durante la dictadura, Luis Aredez, y militante de derechos humanos, denuncia que el imperio de Carlos Blaquier no está dispuesto a detener la zafra, caiga quien caiga.

 Miércoles, 12-agosto-2020

Ricardo Aredez, uno de los hijos del intendente Luis Aredez, desaparecido durante la dictadura, habló sobre la situación desesperante de Ledesma, el principal foco de contagios de Covid-19 en Jujuy.


En Ledesma la gente se muere hasta de resfríos, dice Ricardo Aredez, militante de derechos humanos, uno de los cuatro hijos de Luis Aredez, intendente de esa localidad desaparecido durante la dictadura militar y que había enfrentado al imperio Blaquier cuando trabajaba como pediatra en el hospital de la empresa. El doctor Aredez había desafiado a los patrones recetándoles a los obreros remedios que la patronal no estaba dispuesta a cubrir. Entonces empezaron las disputas, que terminaron el mismo día en que comenzó la dictadura, el 24 de marzo de 1976, cuando fue secuestrado en una camioneta que llevaba el nombre de Ledesma.

“Los cinco hijos de Blaquier mantienen la misma forma de trabajo que su padre”, cuenta Ricardo para comenzar a contar el escenario en el que impactó la pandemia de coronavirus, en el corazón productivo de Jujuy. “Llevan a los obreros en trailers a la madrugada a hacer el trabajo del campo y en estas circunstancias la pandemia llegó a Ledesma desde La Quiaca”, dice y agrega que la falta de organización y contención del virus contribuyó a su rápida propagación. “Hay un solo hospital cerca de la fábrica Ledesma, que lo hizo la empresa cuando Perón los obligó”, agrega. “Es un hospital chico, que no está preparado para atender una catástrofe como la del Covid-19”.

Más de 200 contagios confirmados y una decena de muertos oficiales son hasta ahora las cifras del avance descontrolado del virus en una geografía sanitaria en la que la gente, dice Aredez, se enferma y muere casi por cualquier cosa. “El principal infectólogo de Ledesma, Daniel Bravo, se especializó en Cuba y reclamaba también el urgente testeo de la gente para saber el alcance del virus, pero el gobierno decidió no hacerlo”, sigue Aredez, en una entrevista con Nada del Otro Mundo. “Ledesma está en plena zafra, ellos no van a parar de hacerlo nunca. Solamente una vez se paró, en el año 1958, cuando echaron a mi padre que era médico de la empresa y les exigió la compra de medicación para los chicos que se morían todos los días. Le dijeron que lo único que les interesaba era producir y que la empresa debía seguir trabajando. Lo despidieron y el sindicato hizo un paro de tres días, por lo que tuvieron que tomarlo de nuevo. Fue la única vez que se paró la zafra”, recuerda.

“Ledesma tiene el poder mismo que tiene desde hace 120 años, nunca cambió. En dictadura mucho mejor, ellos cuidan y acrecientan el poder y condicionan a todos los gobiernos. Es el poder económico más grande de Latinoamérica. Son dueños del Valle de San Francisco, y en el centro está Libertador San Martín, en el cementerio no hay lugar para más gente muerta. Falta personal de sanidad, echaron al infectólogo, lo sacaron por pedir que se haga lo que corresponde. Ledesma puso un centro de atención para su personal jerárquico y el hospital no da más. Van a empezar a poner tiendas de campaña y por decreto de Morales se va a ordenar a la gente que tome un antifebril y se quede en su casa”, relata Aredez. “La gente se está muriendo en sus casas. En Ledesma la gente muere hasta de resfríos, pero no lo dicen los médicos porque van a perder el trabajo. Ledesma está encapsulado en medio de la tierra de los Blaquier, se está ahogando porque viven todos hacinados. No hay posibilidad de tomar tierras, porque cuando pasó, hubo muertos y se les terminó pagando a los Blaquier para que la gente tenga tierra”.

Escuchá la entrevista completa.