“En el interior estamos llegando al límite con las camas”

Con casi 11.000 personas fallecidas en todo el país desde el comienzo de la pandemia, la provincia de Córdoba está llegando al borde del colapso en algunas localidades del interior. Andrés de León, presidente del Consejo de Médicos provincial, dice que la situación es "desesperante".

 Viernes, 11-septiembre-2020

Andrés de León, presidente del Consejo de Médicos de la Provincia de Córdoba, advirtió que la capacidad de camas en algunas localidades cordobesas ya llegó al límite.


Con casi 525 mil pesronas infectadas, casi 11.000 muertes y sin horizonte cercano para el final de la pandemia, Córdoba permanece en la curva ascendente de casos y, según Andrés de León, presidente del Consejo de Médicos de la provincia, la situación en el interior es “desesperante”.

“Estamos muy preocupados porque aumenta el número de casos y de los que necesitan internación y algunos lugares estamos llegando al límite con las camas, sobre todo en el interior de la provincia. La situación es alarmante y los recursos humanos,q ue tienen que manejar la situación en estas camas, están extenuados, muy agotados porque venimos con esto hace mucho tiempo, y eso es muy preocupante”, dijo, en una entrevista con Nada del Otro Mundo.

“En los lugares donde se ha actuado con los criterios que el COE está sugiriendo, porque las decisiones las terminan tomando los intendentes y los políticos. Donde hubo brotes y se hizo retroceso de fases, se pudo solucionar el problema. Pasó en Villa Dolores, en toda la zona de Traslasierra, en Oliva pasó algo similar y en Marcos Juárez. La indicación es cuando uno detecta el brote, hay que volver atrás y se soluciona”, agrega.

Según De León, la cantidad de camas en la capital cordobesa todavía es suficiente, pero el personal que necesita cada una está agotado. “La única certeza que tenemos sobre esta pandemia es que mientras más circulación haya más casos hay, y mientras más casos hay aparecen más casos graves que necesitan camas, y mientras más casos gaves, más muertes. Esta es la única certeza, el resto vamos aprendiendo”.

“Lo que pasa es que la gente se hartó de tanto aislamiento durante tanto tiempo. Es como darle un remedio a un paciente que el médico sabe que no lo va a tomar. Uno como médito tiene que pensar que a veces las recetas que uno da son imposibles de cumplir. Eso había que pensarlo. Lo que se tendría que haber hecho es ser mucho más estricto inicialmente, mucho más estricto de lo que se hizo”, dice. “Lo que propusimos fue un cierre total de fronteras, hacer una cosa que sea efectiva, No solamente mandar a su casa a los que venían de afuera, ponerlos en un lugar de aislamiento. Con eso habríamos tenido 15 días de fase uno y después vida normal y hoy podríamos volver a fase uno tranqulamente. En vez de estar 180 días de aislamiento, habríamos estado 15 días encerrados y después vida normal, solamente con distancia y aislamiento, pero con la mayoría de las actividades en fase normal. Ahí le podés pedir a la sociedad que se vuelva a aislar 15 días”.