“En la concepción antropológica de la Iglesia hay un desprecio al cuerpo”

Adrián Vitali, ex sacerdote, reflexionó acerca de la cantidad de casos de curas pederastas en la Iglesia a partir de una investigación que lleva adelante sobre abuso infantil en la institución religiosa. En base a documentos, descubrió el poder de un protocolo en donde había un culto al alma y al silencio, pero un desprecio por el cuerpo.

 Martes, 3-diciembre-2019

Para Adrián Vitali, los casos de abuso de menores en la institución religiosa han sido tomados como delitos contra el cuerpo y, por ende, dignos de ocultar, silenciar y resolver mediante la confesión


En medio del fallo contra dos religiosos por delitos de abuso infantil cometidos en el Instituto Próvolo de Mendoza, Adrián Vitali, ex sacerdote, dialogó con el programa Nada del Otro Mundo sobre una investigación que está desarrollando sobre el problema de la pederastia en la Iglesia. Comenzó a recopilar datos a partir del año 2012 y se sorprendió con la cantidad de hechos relacionados con curas abusadores. Así, concluyó que un punto principal reside en la concepción antropológica que tiene la Iglesia cuando la religión incorpora el platonismo “en donde el cuerpo es malo y el alma es buena”, y señala que luego con la Inquisición queman el cuerpo, pero entienden que antes hay que confesarlo porque “hay que salvar el alma”.

“Siempre hay un desprecio al cuerpo y eso es muy peligroso. Según este criterio, un niño violado no sería tan grave”, detalló Vitali. Además agregó que existía todo un sistema de secretismo en donde esos hechos no podían salirse por fuera de la Iglesia, algo que aparece en el documento Crimen Sollicitationis. “Si los chicos le contaban a los padres, los obispos tenían que intentar hacer una negociación. Si insistían mucho, se abordaba el tema de la indemnización y se firmaba un documento de confidencialidad donde no podían contar nada de lo que había pasado y al cura se lo trasladaba de lugar”, comentó el ex sacerdote. De esta manera, remarcó la importancia de la visibilización de estos casos de abuso en la Iglesia porque es más fácil que las otras víctimas silenciadas se animen a denunciar.

Por otro lado, Vitali hizo hincapié en la falta de control psicológico que existía para el ingreso a los seminarios. De acuerdo a su conocimiento, el ex sacerdote explicó que ahora hay mayor control, lo que ha derivado en tener menos candidatos al sacerdocio. Pero subrayó que una de las variables fundamentales que ha favorecido el abuso infantil en la Iglesia es la confesión. “La mayoría de los casos se dan al momento de la confesión. Los niños tienen que confesarse a los 7, 8 años sin tener pecado y encima les dicen que no pueden decir nada. Es un combo tremendo de manipulación para un niño”, afirmó.

“Lo más peligroso de la institución religiosa es que utilizan a Dios para estas cosas. ‘A Dios le gusta’, ‘A Dios le agrada’. Un chico vulnerable con la concepción de un Dios que castiga y que premia”, concluyó Vitali.