“En nuestro país, el machismo está federalizado”

Un femicidio por día: una cifra dolorosa y que se mantiene estable. Desde el Observatorio Ahora Que Sí Nos Ven, destacaron que es necesaria una reforma estructural del Poder Judicial y de las fuerzas de seguridad porque son quienes diseñan e implementan las medidas que permitirán salvar, en lo inmediato, la vida de las mujeres y personas trans que sufren violencia de género.

 Jueves, 18-febrero-2021

El femicidio de Úrsula Bahillo en la localidad bonaerense de Rojas sacudió a todo el país y volvió a cuestionar el rol del Estado en la prevención de la violencia machista.


Los números no bajan y, por día, una mujer muere asesinada por violencia machista en nuestro país. Desde el Observatorio Ahora Que Sí Nos Ven registraron 298 femicidios durante el año pasado y, en lo que va del 2021, 43 femicidios y dos travesticidios. “Hay una cifra estable todos los años”, reconoce Lara Andrés, integrante de la organización que surgió al calor del Ni Una Menos en el año 2015.

En la dolorosa constancia, hay otras variables fijas: la mayoría de los asesinatos se producen en el hogar de la víctima o en la vivienda que comparte con el agresor, y la violencia machista no distingue edades ni lugares. “En nuestro país, el machismo está federalizado”, asegura la comunicadora especializada en género y políticas públicas. “Esto sirve para demostrar que no son casos aislados y que no responden a particularidades o cuestiones privadas de las parejas. Es una problemática estructural, social y es un asunto público”, analizó en diálogo con Al Revés.

De esta manera, el rol del Estado es fundamental para poder detener las muertes. Además de exigir paridad, lograr una formación constante en perspectiva de género y apuntar a una coordinación integral e institucional entre las distintas áreas, Lara Andrés habló de la necesidad de una reforma estructural del Poder Judicial y de las fuerzas de seguridad. “Son quienes tienen que diseñar e implementar, ágil y efectivamente, las medidas que protejan a las mujeres cuando ellas hacen una denuncia y/o tienen una perimetral, y también para controlar a los agresores”, explicó. “El caso de Úrsula expone, de una manera brutal, todas las fallas que tuvo el Estado para poder salvar esa vida”, afirmó.

Ni loquito, ni enfermo: hijo sano del patriarcado

Para la especialista, la prevención de la violencia machista está relacionada, entre otras cosas, con la posibilidad de poner el foco en el entorno del agresor. “Es importante pensar en los varones que están en nuestros entornos y poder marcar aquellas alertas que podemos identificar, porque el femicidio es la punta del iceberg de una cadena de desigualdades y violencias previas”, sostuvo.

Terminar con la idea de que el victimario es un “loquito o un enfermo” constituye una de las estrategias fundamentales. “Es un hijo sano del patriarcado: está haciendo lo que se espera en su rol de superioridad de acuerdo a cómo está conformada nuestra sociedad”, consideró. En ese sentido, también hay tarea para el universo masculino. “Es fundamental que piensen qué se puede hacer desde las masculinidades, que se replanteen esos lugares de privilegios y de poder, para que puedan participar del cambio social y cultural”, finalizó.