Endeudarse para pagar la diaria

Los préstamos Anses tienen un costo financiero superior a la actualización que recibieron en 2018 las jubilaciones y AUH. Sin embargo, los jubilados los solicitan para afrontar alquileres, la luz o el gas, según un informe de la Fundación Germán Abdala.

 miércoles, 2-enero-2019

Anses lucra con los créditos "blandos" para jubilados: cobra un interés superior a la actualización y la inflación anual.


Los créditos Anses tienen un interés superior a la actualización que las jubilaciones recibieron este año pero los jubilados y titulares de AUH los están solicitando y utilizando para pagar gastos corrientes o de salud.

Según un estudio de la Mesa de Políticas Sociales de la Fundación Germán Abdalala, los viejos usan los préstamos Anses para afrontar alquileres, las boletas de la luz y el gas, comprar medicamentos que PAMI ya no cubre o comprar audífonos.

Tomar deuda para pagar la vida diaria es una consecuencia inmediata de la pérdida de poder adquisitivo de las jubilaciones por la llamada “fórmula Pichetto”. La nueva modalidad de indexación de las jubilaciones, aprobada en diciembre de 2017, significó una pérdida de 14.500 pesos promedio por jubialado, a valores de diciembre. Según el especialista previsional Miguel Fernández Pastor, la pérdida de poder adquisitivo para el 60% de los pasivos que están en la mínima fue del 20%.

Entre julio de 2017 y diciembre de 2018 la Anses otorgó más de 5,7 millones de préstamos. Los créditos son de hasta 80.000 pesos en 24, 48 o 60 cuotas para los jubilados. Para los titulares de AUH el máximo es 6500 pesos por hijo en 24 cuotas. El costo financiero total de los préstamos varía entre 55,4 y 45,8%. Si bien es un costo mucho menor que el que paga una financiera, es muy superior al 28,5% que subieron este año las jubilaciones y, en algunos casos, también a la inflación anual que finalizaría en el 48%.

“Los relatos que reciben quienes atienden al público en la Anses dan cuenta de que las personas solicitan el dinero para pagar el alquiler del cuarto de la pensión en la que viven, la tarifa del gas o de la luz, los audífonos que el programa de salud pública no les brinda y cualquier otro gasto más ligado a la supervivencia que a la realización de un proyecto, emprendimiento o mejora de la infraestructura de su vivienda”, afirmaron los autores de la investigación en declaraciones al diario Página 12.