“Es llamativo que el domador de reposeras me diga remolón”

Luego de que Macri llamara “remolón” al intendente de Tafí Viejo, recibió una dura e ingeniosa respuesta. “Que el domador de reposeras me llame de esa manera llama mucho la atención”, sacudió el intendente Javier Noguera.

 jueves, 19-septiembre-2019

El presidente superó largamente los 100 días de vacaciones en lo que va de su gestión.


Una de las cosas por las que será recordado Macri es por la cantidad de días de vacaciones que se tomó durante su gestión, sumado a la enorme cantidad de actividades extralaborales que se lo ve hacer en los supuestos ‘días hábiles’. Sin embargo, el presidente viajó a Tafí Viejo a inaugurar un centro de primera infancia y dijo que “el intendente está un poco remolón para habilitarlo”.

La respuesta no se hizo esperar. Rápido de reflejos, el intendente Javier Noguera contraatacó con picardía: “Que el domador de reposeras me llame de esa manera llama mucho la atención”.



El jardín de infantes que inauguró Macri fue promocionado como una obra hecha “con el dinero incautado de la valija de Antonini Wilson”. El argumento muestra la desesperación del macrismo en medio de la campaña electoral. Al presidente le madura el nocaut en el ring en el que siempre se sintió más cómodo y donde ahora no sabe cómo moverse. Pero además, el pedido a Noguera para que habilite la obra tiene un trasfondo. “Tenemos la responsabilidad de actuar conforme a derecho. Cualquier rubro, cualquier negocio, cualquier actividad, necesita una habilitación municipal, que exige una serie de requisitos”, dijo el intendente.

Y esos requisitos parecen no haberse cumplido. “Acá hay una fundación que le pidió al municipio la habilitación pero hasta el día de hoy no trajeron ni el acta constitutiva de la fundación. No sabemos quiénes son, de qué va la fundación, si tiene actividad, de quién es el inmueble. No están ni las cuestiones básicas. Se los venimos diciendo hace tres meses. Tengo chats con la presidenta de la fundación”, explicó Noguera.

El presidente se expuso a todo tipo de burlas, no solo por decirle remolón al intendente –luego de tomarse más de 100 días de vacaciones en 3 años de gestión- sino por estar inaugurando justo un jardín de infantes, algo que justamente se convirtió en un emblema de la estafa electoral del macrismo. Desde la promesa de construir 3.000 jardines de infantes hasta la promoción de que se iban a construir miles de jardines con la plata del Fútbol para Todos. Esos jardines prometidos luego se transformaron en aulas prometidas, pero nunca se transformaron en hechos. El año pasado, apenas se hizo el 5 % de las obras estipuladas.

Por otro lado, salta a la vista como se disolvió el poder de Macri en términos de peso político. Su figura, desgastada, ya soporta las chicanas de dirigentes de un rango mucho menor, como es el caso de Noguera. ¿Es posible imaginar acaso a un intendente de una ciudad pequeña del interior tratando de esa manera a alguno de los Fernández o a Roberto Lavagna? Difícil. El viento de las urnas se llevó no solo el capital electoral de Macri sino también su capital simbólico.