“Es un atropello a nuestra soberanía alimentaria”

Luis Narmona es uno de los 548 despedidos del ministerio de Agroindustria, que trabajaba en la Subsecretaría de Agricultura Familiar, línea de trabajo a la que le dedicó veinte años de esfuerzo desde que se recibió de ingeniero agrónomo en la UNC, en 1997. Enfocado en la producción agroecológica, advierte que el desguace de la Subsecretaría es un atropello a los productores que garantizan en un 70 % el plato de comida de los argentinos y el 100 % de la producción sin agrotóxicos.

 viernes, 7-septiembre-2018

Narmona explica porqué la Subsecretaría de Agricultura Familiar fue desmantelada por Macri.


Por Camilo Ratti

El 1 de febrero de 2016, a menos de dos meses de la asunción de Macri, el flamante coordinador de la Delegación Córdoba de la Subsecretaría de Agricultura Familiar convocó a todos los empleados de la repartición y anticipó el desmadre: “No puedo garantizar el trabajo de nadie”, dijo Juan Pablo Veechi ante la consulta de si iba a haber despidos. El funcionario venía con la orden de ajustar, y lo hizo: 23 técnicos fueron los primeros en quedarse sin empleo de una repartición que acompaña y asesora a los que producen el 70% de la comida que llega a la mesa de los argentinos.

Fue el comienzo del fin que terminó con represión policial cuando el ministro Etchevehere firmó el despido de 548 personas de Agroindustria, de las cuales 447 pertenecían a la Subsecretaría de Agricultura Familiar, que quedó prácticamente desmantelada. Luis Narmona era uno de los que recibió su telegrama, después de entregarle veinte años de su vida a la actividad que más trabajo genera en el ámbito rural. “La ausencia de la SSAF es una violación a los derechos de los agricultores familiares, porque les quitan los técnicos que los asesoran en políticas públicas. Nosotros éramos un nexo y vaciar esta subsecretaría es un atentado contra la soberanía alimentaria del país”.

luis narmona dialoga con productores.

El asesoramiento de los pequeños productores era uno de los ejes del trabajo de los técnicos que el gobierno despidió.

Además de garantizar las dos terceras parte de los alimentos que consumimos todos los días, Narmona destaca que “el 100 % de los alimentos sin agrotóxicos vienen de la agricultura familiar. La desaparición de nosotros como empelados de Agroindustria es avasallar el derecho de toda la sociedad a una alimentación saludable”.

Una preocupación que no está en la cabeza de un ministro que además de estar procesado por administración fraudulenta y trabajo esclavo en sus campos de Entre Ríos, viene de ser presidente de la Sociedad Rural Argentina, la institución emblema de la oligarquía argentina.

La agricultura familiar tampoco está en la agenda de un gobierno que elimina las retenciones a los exportadores de soja -el sector más rentable del campo- y decide quitar el monotributo social a los pequeños productores al tiempo que perdona deudas impositivas a Molinos Río de la Plata, una de las multinacionales alimenticias formadoras de precios en el país. “Con ese dinero se podrían pagar años de monotributo social a los agricultores, que son los que más trabajo generan”, critica quien da clases de huerta en escuelas primarias y debe buscar un nuevo proyecto económico para sostenerse.

“El 100 % de los alimentos sin agrotóxicos vienen de la agricultura familiar. La desaparición de esta Subsecretaría es avasallar el derecho de toda la sociedad a una alimentación saludabes”.

Luis Narmona, ingenieron agrónomo y uno de los 548 despedidos por Macri de la Subsecretaría de Agricultura Familiar.

Por una producción saludable

Recibido de ingeniero agrónomo en mayo de 1997 en la UNC, Narmona empezó su experiencia con la agricultura familiar en una ONG de Catamarca, asistiendo a campesinos de esa provincia en la producción agroecológica. “Mi enfoque y línea de trabajo fue la agroecología”, dice Luis, que en el 2003 se sumó al Programa Social Agropecuario, creado en 1993 por el gobierno de Menem.

En el 2008, después del conflicto por la 125 que enfrentó al gobierno de CFK con las patronales agropecuarias, el gobierno institucionalizó la SSAF. Dos años después, Narmona volvió a Córdoba y ya como técnico de la Subsecretaría empezó el asesoramiento técnico a campesinos y pequeños productores. “Trabajamos en proyectos en desarrollo rural integral y fortalecimiento del sector”.

agricultura familiar.

La producción agroecológica genera alimentos saludables y mucha fuerza de trabajo.

Para él, la decisión de liquidar la SSAF tiene que ver con la visión de país y los intereses que ellos defendían: “Quieren dejar a los productores familiares y campesinos a la deriva, porque nosotros como técnicos defendíamos sus derechos de acceso a la tierra, al agua y a las semillas. Promovíamos ferias de semillas y muchos estuvimos involucrados en la lucha por la tierra. Ahora el gobierno busca dejarlos expuestos ante la problemática de la tierra, el financiamiento del acceso al agua y el patentamiento de sus semillas”.

La función de los técnicos de la SSAF era también la articulación con otras áreas del Estado, a los fines de potenciar la producción de los pequeños productores: “Trabajamos con el INTA, el INTI, el programa Prohuerta, con la UNC, y creamos la primera feria agro agroecológica de Córdoba, fue un hito, la primera manifestación de que se puede producir alimentos saludables”.

“Quieren dejar a los productores familiares y campesinos a la deriva, porque nosotros como técnicos defendíamos sus derechos de acceso a la tierra, al agua y a las semillas”.

Luis Narmona, ingenieron agrónomo y uno de los 548 despedidos por Macri de la Subsecretaría de Agricultura Familiar.

La lucha continúa

Todo ese proceso y entramado interinstitucional al servicio de la agricultura familiar permitió asesorar a los productores del cinturón verde de Córdoba, a su anillo periurbano y el área metropolitana. “Para no depender financieramente de Agroindustria, formulamos proyectos con los tres niveles del Estado: nacional, provincial y municipal, con el objetivo de apoyar la producción, comercialización, comunicación y organización del sector”.

luis y una pala.

La SSAF articulaba con otros niveles del Estado para promover políticas públicas que potenciaran la producción familiar.

El fortalecimiento de este “otro campo” no es prioridad para un gestión que desmanteló una subsecretaría entera, que en el caso de Córdoba se redujo a un cuarto de lo que era en el 2015: de 60 técnicos distribuidos en cinco regionales, hoy quedan 15.

Golpeado anímicamente por la falta de reconocimiento del Estado a un trabajo al servicio de los de los pequeños productores y la salud alimentaria del país en el que quiere vivir, Narmona no baja los brazos, porque recibe la solidaridad de quienes asesoró y acompañó siempre: “No vamos a desaparecer, vamos a seguir luchando y acompañando de alguna manera a los productores urbanos y campesinos, hasta que pueda haber un Estado que piense de nuevo en los agricultores familiares”.

No está muerto quien pelea, dicen. Mucho menos para quien apenas recibió su título de ingeniero tuvo en claro a quién aportar los saberes que le brindó la universidad pública y gratuita, la misma que hoy también está en peligro por las mismas políticas que a él lo dejaron en la calle.