“Es un discurso despolitizante pero muy político”

Para la socióloga Ana Soledad Montero, el macrismo “apela a la despolitización y a la desideologización” aunque “eso no significa que no sea un discurso político”. Según la investigadora, Macri busca recuperar el espíritu futbolero de su espacio y que el voto a Juntos por el Cambio no se transforme en “voto vergüenza”.

 lunes, 5-agosto-2019

La socióloga y doctora en Letras, Ana Soledad Montero, analizó el discurso macrista actual.


El recuerdo de una frase le sirve a la socióloga Ana Soledad Montero para graficar el eje del discurso macrista modelo 2019. “Lo que está en juego es el alma de la Argentina”, dijo Marcos Peña meses atrás. Para la investigadora del Conicet y analista de discurso, en el hecho de creer en algo hay “una cuestión de fe” y el macrismo “debe haber identificado esto en focus group: que hay gente que tiene un rechazo muy visceral por el kirchnerismo y aunque no sabe muy bien por qué, los apoya a ellos”.

Sin embargo, hace una diferenciación que a veces puede acarrear confusiones: “El discurso de Cambiemos –ahora Juntos por el Cambio- apela a la despolitización y a la desideologización. Eso no significa que no sea un discurso político. Es un discurso muy político y eso se ve más claro en la campaña de Vidal, que es muy oscura y muy trágica”.



La peor faceta del macrismo –la gestión- le plantea un desafío a su mejor cara –la comunicación en tiempos electorales-, buscando cómo sortear los efectos de la crisis en las urnas. “Están apelando al efecto contagio, porque hay algo que es cierto: si nadie dice que los va a votar en un punto es como un ‘voto vergüenza’. Eso genera una cadena de desánimo”, consideró Montero, aunque dudo de la eficacia de esta estrategia entre los indecisos y expresó que “esto es porque tienen el diagnóstico de que están perdiendo”.

La otra cuestión central es cómo desvincular a Macri y los suyos del desastre que generaron en sus tres años y medio al frente de la gestión nacional. Para Montero, “al apelar a ‘no argumentar’ –tal como les pidió Macri ayer a sus votantes- lo que hace es deslindar la temporalidad de que lo que pasó antes tiene que ver con lo que pasó ahora y lo que pasará después”, generando la sensación de que “hubiera que votarlos como si fuera la primera vez”. “Están buscando no establecer cadenas causales con lo que está pasando y poniendo al otro como el gran fantasma”, disparó.

El otro aspecto saliente del discurso electoral macrista de este año –y la principal diferencia con 2015- es la ausencia total de propuestas. Montero resaltó que “está ausente la dimensión programática más allá de que se aferren a la cuestión del cemento”. Las promesas electorales costaron muy caras. En lugar de eso, Montero opinó que el oficialismo busca recuperar otro valor: la identidad. “Están apelando a una cosa futbolera que perdieron, porque eso lo tenían en 2015. Había una cuestión identitaria, muy frágil, negativa y fundada en el antikirchnerismo, pero estaba. Hoy, los que los votaron en 2015 no están muy orgullosos, por eso están queriendo refundar este espíritu de equipo”, concluyó.