Esenciales y olvidadas

El desborde de contagios en Córdoba provocó que una importante cantidad de comedores y merenderos estén cerrados. Quienes asisten con un plato de comida a las familias más humildes, todavía no han sido vacunadas y en los últimos días fallecieron dos mujeres de covid. A pesar de haber sido declaradas esenciales al principio de la pandemia, hay alrededor de 70 mil trabajadoras desprotegidas en todo el país.

 Jueves, 3-junio-2021

Sin protección y asistiendo en los barrios: las trabajadoras de los comedores populares de Córdoba todavía no han sido vacunadas.


Los efectos del desmanejo de la pandemia en Córdoba son inconmensurables. Si bien la actual gestión siempre buscó no “afectar” la economía y el trabajo de les cordobeses, lo cierto es que termina haciéndolo. El desborde sanitario y el récord de casos del último mes – 5 mil contagios diarios – provocó que una gran cantidad de comedores y merenderos de la provincia deban cerrarse circunstancialmente producto de covid positivos y/o contactos estrechos.

“En todo el territorio provincial, tenemos alrededor de 300 centros comunitarios. El 80% están cerrados”, detalló Silvia Quevedo, representante de Barrios de Pie. La gravedad de la situación reside en que cada uno de esos espacios asiste a 300-400 personas en un contexto de profunda pobreza y con una brutal suba en el precio de los alimentos. Además, se encargan de acercar viandas a aquellas familias vulnerables que están aisladas por contagio en los barrios populares.

A pesar que las trabajadoras de estos espacios solidarios fueron declaradas “personal esencial” por el gobierno nacional al inicio de la pandemia, todavía no han sido vacunadas. Durante los últimos días, fallecieron dos cocineras integrantes de la organización Barrios de Pie/Libres del Sur que realizaban tareas en barrio El Quemadero y San Jorge de la ciudad de Córdoba. No estaban vacunadas y tenían entre 50 y 60 años.

Mientras ellas continúan haciendo esfuerzos y poniendo dinero de su bolsillo para ayudar a los sectores más humildes, la asistencia estatal brilla por su ausencia. A su vez, las organizaciones sociales denunciaron que existen pocos centros de testeos en los barrios, lo que dificulta que las personas accedan al hisopado para saber si están o no contagiadas.

“El gobierno parece que está viendo otra película, negando y tirando las responsabilidades para otro lado. Deben actuar con mayor celeridad y protección, lo que viene haciendo es poco y llega tarde”, expresó a través de un documento Marisa Cariddi, coordinadora provincial de Barrios de Pie/Libres del Sur.

Según datos del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, hay aproximadamente 70 mil trabajadoras comunitarias en todo el país. CABA ya comenzó a vacunar hace unos días a algunas mujeres y Misiones aprobó avanzar en la inmunización de este personal esencial.