“Están apurados y hay mucha plata”

El proyecto de la Autovía de Punilla abrió un nuevo capítulo de terror en Bialet Massé. Hoy la Guardia de Infantería reprimió y avanzó sobre el acampe de les vecines del barrio Suncho Huayco que se resisten al tendido de alta tensión en defensa de la salud. Denunciaron la ilegalidad de la obra, la militarización del barrio y la complicidad del Poder Judicial.

 Jueves, 25-marzo-2021

Gran despliegue policial hoy en Bialet Massé para desalojar el acampe de les vecines que se oponen al tendido de alta tensión.


Los caminos de la Autovía no son los que esperaban les habitantes de Punilla. Además del conflicto que se desató por el trazado, esta semana se abrió un nuevo capítulo – de terror – en Bialet Massé. Por medio del amedrentamiento, la represión de las fuerzas de seguridad y la complicidad del Poder Judicial, EPEC volvió a la carga. Luego del recurso de amparo que interpusieron les vecinos hace un año, la empresa insiste con la instalación de un tendido de red de alta tensión: una obra complementaria al megaproyecto.

Después de tres días de un acampe pacífico que intentaba evitar el ingreso de las máquinas al barrio Suncho Huayco, hoy a las 5 de la mañana la Guardia de Infantería avanzó violentamente sobre las personas que resistían en el lugar. “Fueron militarizando el barrio durante estos días. Hay policías de civil en auto sacándole fotos a las casas y también está el Departamento de Investigación de Cosquín actuando de manera ilegal”, denunció Raúl Cabrera, miembro del acampe.

Según relató a Al Revés, la primeras amenazas fueron realizadas por una patota sin identificación – disfrazados de obreros – que golpearon a algunas mujeres del barrio. Después de ese episodio, llegó la policía para “tranquilizar la situación”. “Ahora estamos cortando media calzada de la ruta y está la Policía Caminera, Guardia de Infantería y la Policía Motorizada. Nunca vi esta cantidad de policías en un barrio”, advirtió el vecino. “Están apurados y hay mucha plata”, sostuvo.

En el comunicado que difundió la asamblea, recuerdan que la zona estuvo gravemente afectada por los incendios forestales el año pasado y que la Autovía – y los 12 postes de alta tensión – forman parte del plan IIRSA. “Un plan de infraestructura para toda Latinoamérica que pretende garantizar toda la logística para saquear nuestro continente”, detallan.

La salud ante todo

La razón que motiva la lucha de les vecines de Suncho Huayco es la defensa de la salud. Si bien lograron frenar el proyecto, insisten en que “es una obra ilegal”. “No hay informe de impacto ambiental ni de salud”, reveló Raúl Cabrera. Además, remarcó que este tipo de iniciativas están prohibidas en otros países por estar vinculadas con la aparición de enfermedades como la leucemia infantil y el cáncer.

De acuerdo a lo que explicaron, EPEC debería haber llamado a una consulta para conocer la opinión de les habitantes del barrio. “No es lo mismo que pase por una montaña a que pase por encima de nuestras cabezas”, compararon. “Lo que corresponde es hacer una obra subterránea e, inclusive, muy alejada de las viviendas”, concluyó.