Factor Nisman

A cuatro años de la muerte del fiscal de la Unidad AMIA no hay ninguna sospecha concreta de que haya sido asesinado aparte de la pericia realizada por una fuerza que depende de Patricia Bullrich. Nisman, un apellido clave en el 2015 que puede volver a jugar en 2019. "Desde 2017 no hay grandes novedades en la causa", señala el periodista Néstor Espósito.

 viernes, 18-enero-2019

La causa Nisman fue utilizada políticamente para exacerbar a los sectores sociales más antikirchneristas.


Desde el 18 de enero de 2015, el nombre de Alberto Nisman se convirtió en causa nacional embanderada por sectores que en aquel momento eran oposición. La muerte del fiscal se convirtió en una variable clave en las elecciones y fue uno de los grandes alimentos mediáticos a la hora de construir opinión y consolidar el rechazo de un sector de la población al gobierno anterior.

“Está claro que la muerte de Nisman incidió directamente en elr estulado de las elecciones de 2015. Fue uno de los componentes que terminó de marcar una sensación de hartazgo de parte de la sociedad con el gobierno -encabezado por Cristina Fernández de Kirchner- y que se tradujo en el resultado electoral”, dice Néstor Espósito, uno de los periodistas que investigó más a fondo la causa Nisman.

Sin embargo, luego de la victoria de Macri, Nisman vuelve a las pantallas de televisión en los momentos donde el gobierno nacional necesita distraer, tapar otros temas o avivar las llamas del antikirchnerismo. Pero en ámbitos jurídicos no hay demasiado sustento para afirmar que Nisman fue asesinado, excepto una pericia de Gendarmería muy discutida.

“Desde septiembre de 2017, cuando se produjo el informe de Gendarmería, no hubo grandes novedades en la causa. Están dando vueltas una serie de mensajes de Whatsapp que se detectaron entre Nisman y Lagomarsino, coincidente con los momentos posteriores a que le dejara el arma. Pero parece más un laberinto que otra cosa”, señala Espósito.

Una de las alternativas que puede aparecer en el 2019 -año electoral- es la de enviar la causa a juicio oral y público antes de fin de año, con el procesamiento de Lagomarsino y los custodios del fiscal. “A mí me parece un disparate mandar la causa a juicio sin tener acreditado el mecanismo de la muerte ni mucho menos una leve sospecha de quién pudo haberlo matado”, subraya Espósito. Si eso sucede, los medios podrán poner sobre la mesa el tema Nisman una vez más en la parte más caliente de una campaña electoral. Como hicieron en 2015. Como repitieron en 2017.

Nada es casual. Las urnas ya están a la vista y la Justicia tendrá su parte en el escenario político. Como dice el propio Espósito: “Nada de lo que pasa en Comodoro Py es estrictamente juridico. Todo hay que leerlo con el prisma político. Todo. Las causas de impacto mediático tienen un fortísimo componente político”.