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Lo que bajó en la era Macri, y abruptamente, no es la pobreza, sino las ventas en los comercios, de todos los tamaños y sectores. No hay nadie que zafe de un desplome histórico, que se profundizará con la recesión asumida por el propio gobierno y la pérdida del poder adquisitivo más importante de los últimos 15 años. Sólo en el área peatonal de Córdoba hay 100 negocios cerrados y la caída en la comercialización es de un 50% según empresarios del sector.

 domingo, 7-octubre-2018


Por Camilo Ratti

Los empleados se miran, cuchichean, están en otra sintonía. La falta de movimiento distrae hasta el empleado del mes. La chica de la caja juguetea con el celular, lleva horas sin emitir un ticket. En la galería no vuela una mosca, carteles de “se alquila” son la postal de una recesión que no tocó fondo. Locales vacíos de clientes confirman que la economía está pasando del frío al congelamiento. En veredas o vidrieras las ofertas buscan llamar la atención de bolsillos deshilachados. Lo que se dice: no hay un mango en la calle.

La foto no es exclusiva del centro de Córdoba, los shoppings no escapan a la máxima de un proyecto político-económico ciento por ciento especulativo. Con costos extras a los de cualquier comercio, y una caída del poder adquisitivo que es la más importante en los últimos 15 años, los números en estas grandes superficies no cierran. Según publicó el Indec hace quince días, las ventas en julio –antes de la devaluación del 30 % del peso de agosto-, cayeron un 4% interanual.

En Villa Allende, una de las ciudades donde más votos sacó Macri en el 2015, los comerciantes no saben de qué disfrazarse para vender algo. En una recorrida por la zona comercial de esta ciudad del norte del Gran Córdoba, donde viven sectores de alto poder adquisitivo, los dueños mostraban a este portal sus libros contables y boletas de luz impagables. Las horas se pasan escuchando radio o compartiendo con el otro la malaria que cunde en los negocios. “No entra ni el loro a comprar nada”, puteaba uno, que se acordó de la familia del Presidente mientras compartía la facturación general de su negocio de zapatillas.

cierres negocios de cordoba.

La caída sostenida de las ventas es el principal factor del cierre de negocios a nivel local y nacional.

Peor que en el 2001

“Tengo años de experiencia en el rubro, no recuerdo una situación como ésta, ni siquiera en el 2001. Hay más de 100 locales cerrados en la peatonal de Córdoba”, dispara, con munición gruesa, Leo Cofré, reconocido empresario textil de esta Provincia, que le vende ropa al ABC1, el único segmento socioeconómico que tiene efectivo en su billetera o abona en un solo pago el resúmen de la tarjeta.

Aunque no niega el impacto que tarifas o el valor de los alquileres tienen en el costo de un negocio, asegura que lo más importante es el desplome absoluto de las ventas: “Han decrecido un 50% en este año. En mi galería hay 15 locales cerrados y en la cuadra más de 20”.

Frente al discurso del costo laboral que el gobierno esgrime para justificar la baja de salarios y ganar “competitividad”, afirma que “los empleados no son el costo más importante de un negocio”.

el poder adquisitivo.

Los salarios corren detrás de la inflación y el poder adquisitivo es el más bajo en los últimos 15 años.

Crítico de la “tibieza” de las cámaras empresarias ante un modelo que está destruyendo el mercado interno y el aparto productivo, Cofré dice: “¿Por qué antes podíamos pagar las paritarias, los alquileres, los servicios y ahora no? Simple: porque se vendía, el circuito económico funcionaba, la gente podía consumir y hoy no”.

Los últimos números publicados por la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME) mostraron una caída de las ventas minoristas en agosto del 11,2% en comparación a julio. Además, el 68,4% de los comercios consultados tuvieron descensos anuales en sus ventas, sólo 23% de ellos crecieron y el 8,6% se mantuvo sin cambios.

Para el Instituto del Trabajo y la Economía de la Fundación Germán Abdala, en septiembre el consumo medido por el Indicador Mensual de Consumo (IMC) se contrajo un 5,6% en estos 9 meses y mostró la cuarta baja consecutiva. Medido sin estacionalidad, la contracción fue del 3 % mensual y acumula una baja de 7,7% desde diciembre del 2017.

 

Cambiar el modelo

“La emisión de pesos va a ser cero y esa es la base de la estabilidad cambiaria. Si no hay emisión de pesos, no hay pesos con los que comprar los dólares”. Lo que no incluye la “genialidad” del ministro Dujovne para intentar frenar la suba de la divisa estadounidense es que esa sequía se traduce a la economía real, de la que vive la inmensa mayoría de los mortales. El 99% que no tiene cuentas offshore ni gira millonarias utilidades a cuentas extranjeras.

liquidacion negocios.

Por falta de ventas muchos comerciantes liquidan su mercadería antes de cerrar el negocio.

“Yo soy una Pyme y estamos todos en el horno, desde hace dos años venimos poniendo plata para sostener los negocios y no echar personal, nos alcanza para pagar el piso, pero eso no te permite sostenerte frente a una crisis. Los comerciantes pequeños y medianos no queremos echar gente, porque defender tu empresa es defender el país. No somos las grandes empresas o multinacionales, que no les importa nada, ellos no tienen país, lo único que quieren es aumentar su rentabilidad sin importar los costos humanos que eso tiene”, dice Cofré, que integra la comisión de Apyme.

“Los comerciantes pequeños y medianos no queremos echar gente, porque defender tu empresa es defender el país, pero las grandes empresas no tienen país, no les importa nada. Acá lo que hay que cambiar es de modelo, dividir aguas”.

Leo Cofré, empresario textil de la ciudad de Córdoba.

Para quien se considera empresario y no comerciante “porque el empresario tiene un compromiso nacional, a diferencia de alguien que solo compra y vende”, la discusión es de modelo: “A las aguas hay que dividirlas, porque la cosa está muy grave. Los industriales nuestros están muy mal, laburan 3 días a la semana. En el sector textil el 90% tiene materia prima importada. Antes teníamos 5 fábricas y hoy no hay ninguna nacional. Nadie nos defiende, nuestra dirigencia sectorial y política es muy tibia, no va a fondo, y el gobierno defiende la timba”.

“Se acabó el amor”, diría la canción. En 2019 si sabrá si es verdad o no. Si la desilusión y desesperanza que se palpa en la calle y tabulan las encuestas, se traduce en las urnas.

Por ahora –y ya van casi tres años de Cambiemos-, la revolución de la alegría es exclusiva de timberos con carnet y de los empresarios amigos de Mauricio, que se la están llevando en pala.