Faltar a la verdad

A principios del 2017, el cronista Andrés Carpio inició una demanda por “calumnias e injurias” a Doña Jovita. La denuncia surgió luego de que la entrañable abuela le realizara una crítica por la cobertura mediática de la marcha en contra de la reforma de la Ley de Bosques. Pero la Justicia desestimó la acusación y consideró que quien había mentido era el empleado de Cadena 3.

 martes, 10-marzo-2020

José Luis Serrano, a través de su personaje Doña Jovita, acompañó activamente la defensa del monte nativo durante las manifestaciones por la Ley de Bosques en Córdoba


“Eh! Andrés Carpio. M’hijo. ¿Qué le pasa? ¿Qué le pasa que está tan incordio? ¿Qué le pasa que está tan embustero?”. Así comenzó el divertido audio en el que el artista José Luis Serrano – en su entrañable personaje de Doña Jovita – cuestionó la cobertura mediática que realizó Andrés Carpio de la multitudinaria marcha en contra de la reforma de la Ley de Bosques ocurrida el 28 de diciembre de 2016 en la ciudad de Córdoba. “¿Cómo va a decir que hubo 300 personas? Se ve que ni estuvo usted. Ni jue’”, continuó Doña Jovita quien, junto a otras figuras públicas como Raly Barrionuevo, venían manifestando su compromiso con la lucha socioambiental, motivo por el cual habían sido acusados por los ruralistas de CARTEZ de generar “divisiones ideológicas”.

Lo que fue una crítica realizada con humor, no fue tomada de la misma manera por el cronista de Cadena 3. A principios de 2017 y con el mediático Carlos Nayi como abogado querellante, Carpio inició una demanda a la abuela por “calumnias e injurias” y la intimó a que ratifique o rectifique sus declaraciones porque, según argumentó, “han afectado mi buen nombre y honor, generando angustia, desasosiego y desconcierto”. Un malestar que se remediaba si el artista José Luis Serrano le pagaba la suma de 300 mil pesos al locutor.

Pero la Justicia consideró que quien había calumniado e injuriado la realidad había sido el empleado de Cadena 3 y desestimó la denuncia contra la popular Doña Jovita. La jueza Raquel Villagra determinó que la información que había brindado Carpio sobre la movilización en defensa del bosque nativo había sido “falsa” y que “no se correspondía con lo que realmente sucedió”. Además, evaluó que las declaraciones del artista habían sido “oportunas” y, por ende, descartó cualquier intencionalidad agraviante de su parte. “Si el demandante (Carpio) no hubiera faltado a la verdad, no hubiera habido ninguna reacción por parte de quienes participaron, en el caso, del demandado”, expresa el fallo que terminó responsabilizando al cronista por lo sucedido.

La decisión judicial es ejemplar e instala un importante debate acerca de la ética de la labor periodística y el efecto sobre la opinión pública. El movilero no sólo difundió un relato muy alejado de la verdad, sino que lo hizo a través de un medio radial que tiene un importante alcance tanto a nivel local como nacional. En ese sentido, “contabilizar” 300 manifestantes, cuando en realidad fueron alrededor de 10.000; “ver” que el recorrido de la movilización fue hacia la Legislatura, pero en los archivos se puede observar perfectamente que las personas transitan por avenidas céntricas; y “percibir” un caos, cuando no se registraron incidentes, genera sospechas acerca del por qué tamaña tergiversación.

“El apego a la verdad, al dato objetivo, al relato de los hechos tal cual son, resulta un deber esencial, casi diría ‘estructural’ de su profesión”, analiza el fallo. “La sociedad espera de ellos información fidedigna; el nexo -casi podríamos decir, “invisible”- entre los medios de comunicación y su público, se construye o guarda directa relación con la lealtad y confianza con que el periodista brinda la información”, concluye.