Flexibilización de prepo

Desde que está Macri en el gobierno, aumentaron un 75% los concursos y los Procedimientos Preventivos de Crisis pararon de 55 en 2016 a 108 el año pasado. En muchos casos, se usan para despedir trabajadores con jubilaciones acotadas y opera como una flexibilización de facto.

 lunes, 25-febrero-2019

Muchas empresas no logran afrontar todas sus obligaciones. Las más grandes aprovechan el río revuelto de la crisis.


En la era de la recesión y la flexibilización, muchas pymes han cerrado por quiebra, declarada o no. Aoyme calcula que son cinco por día. Otras van a Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) o son concursadas y muchas (sobre todo las grandes compañías), suelen aprovechar el clima político favorable para usar los instrumentos legales y flexibilizar de prepo. Lo que la ley no da, la crisis presta.

Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) dice que desde que está Macri en el gobierno, las quiebras se incrementaron un 19%. Fueron 666 en 2016, 716 en 2017 y 795 en 2018.

En cuanto a los concursos, fueron un 75% más en tres años: en 2016 fueron 210, en 2017 llegaron a 227 y en 2018 saltaron a 368. La mayoría son de empresas del sector manufacturero y comercial.

Desde el CEPA advierten que los PPC funcionan como una suerte de flexibilización “de hecho” de las relaciones laborales y de ahí el impulso que tuvieron desde 2016, cuando llegaron a 55, pasaron a 83 en 2017 y a 108 en 2018. Los Procedimientos abren la puerta a la “reestructuración” de las empresas, que en la práctica implica la posibilidad de despidos sin causa con indemnizaciones acotadas y flexibilizadas.

Por ejemplo, Carrefour y Coca Coca solicitaron sus PPC y -más allá de la crisis y la fuerte caída del consumo- nadie puede pensar que están fundiéndose.

Para las empresas que realmente necesitan sostén, porque la recesión las dejó sin mercado interno, cada vez hay menos ayuda. El CEPA alertó sobre la desarticulación del Repro, un programa de subsidios que financiaba parte de los salarios (el porcentaje equivalente al Mínimo Vital y Móvil). El numero de beneficiarios cayó 20%, así como el monto destinado en términos reales y la disminución de los plazos aprobados.

Lo que está en marcha es una flexibilización laboral de facto y de prepo. Comenzó con los trabajadores del yacimiento de Vaca Muerta, en Neuquén, donde el Gobierno “vendió” un acuerdo entre gremios y empresarios para impulsar la productividad, con reducción de derechos para los trabajadores. Sin acuerdos explícitos, la desocupación y la recesión promueven que cada empresa arme su propia flexibilización.