“Forzar ese parto es una tortura”

Lo advirtió Stella Maris Manzano, cirujana especialista, en relación a la niña de 12 años que pidió realizarse un aborto producto de una violación, y el ministerio de Salud de Jujuy decidió hacerle una cesárea, aún cuando el gobernador Morales había asegurado que se iba a aplicar la ley para los casos de aborto no punible.

 jueves, 17-enero-2019

La discusión entre los grupos antiderechos y los que buscan que se cumpla la ley se puso de manifiesto en los casos de las niñas-madres.


“Forzar a una niña violada a un parto es una tortura”, aseguró Setella Maris Manzano, médica cirujana especialista en tocoginecología, sobre el caso de la niña de 12 años violada en San Pedro de Jujuy, que pidió realizarse un aborto como lo establece el Código Penal para este tipo de casos desde 1921, y un grupo antiderechos con el apoyo de la diputada radical, Gabriela Burgos, y las autoridades sanitarias de la Provincia, lo impidieron.

En diálogo con la radio Futurock, la cirujana remarcó que cuando está en riesgo la vida o la slud de una niña o una mujer violada, obligar a continuar con su embarazo es una forma de tortura. “A esta niñita se le tendría que haber hecho el aborto cuando lo pidió, y en lugar de eso, le hicieron esperar un par de semanas en el Hospital de San Pedro, y la trasladaron a la Maternidad de San Salvador de Jujuy. Ahí le han mentido descaradamente a la familia: le dijeron que le van a hacer una cesárea. Han violado la privacidad de la niña porque se sabe que será el viernes a las 10”, manifestó la profesional.

Aunque el gobernador Gerardo Morales había dicho que se iba a respetar el protocolo para este tipo de casos contemplados en la ley, el ministerio de Salud jujeño pidió “conservar el feto”. “La cesárea no es un método para hacer abortos, es para hacer partos. La Organización Mundial de la Salud establece como métodos de aborto las pastillas, la aspiración uterina, el legrado evacuador, o la dilatación y extracción. No habla en ningún lugar de hacer un tajo de 10 a 12 centímetros a una mujer, y menos a una niña, para sacar un feto que no va a vivir”, aclaró Maris Manzano.

En una provincia que funciona como un feudo de Morales, lo que van a hacer con la niña no es un aborto. “Es una cesárea súper prematura en la que van a dañar a dos personas: a la nena, que no quería tener un hijo, y al feto. Están demorando la cesárea porque lleva días madurar los pulmones fetales, usando corticoides, en un parto de 24 semanas y este feto tiene 23″.

Por último, la especialista describió que en estas condiciones la cesárea tendría efectos negativos para la niña: “Una cesárea es una cirugía grande que puede infectarse, que puede quedar con dolor pelviano crónico, le va a quedar la marca de por vida y le va a doler durante un mes. Es de una crueldad terrible”.