Golpe a golpe

Con encuestas desfavorables y más de 130 pedidos de juicio político, Jair Bolsonaro apela a mecanismos antidemocráticos para mantenerse en el poder. En el Día de la Independencia de Brasil, arremetió contra el Supremo Tribunal Federal y convocó al Consejo de la República para declarar el estado de "conmoción nacional".

 Martes, 7-septiembre-2021

Jair Bolsonaro desfila por las calles de Brasilia en medio de manifestaciones en apoyo a su desastrosa gestión.


El “Trump” latinoamericano no puede parar. Ni los más de 580 mil muertos por covid, ni los casi 20 millones de brasileros que pasan hambre logran detener la locura ultraderechista de Jair Bolsonaro. Con la aprobación de solo el 25% de la población y más de 130 pedidos de juicio político, el presidente brasilero se resiste a abandonar el poder y redobla la apuesta antidemocrática.

Tal como hacen quienes suelen defender los valores “republicanos”, el mandatario aprovechó una fecha patria – el Día de la Independencia – para convocar a manifestaciones en apoyo a su gobierno en las populosas ciudades de Brasilia y San Pablo y, de esa manera, renovar las teorías conspiranoicas sobre un supuesto fraude electoral en su contra.

Allí, sin barbijo ni distanciamiento social, arremetió contra el Tribunal Supremo Federal – puntualmente contra el juez Alexandre de Moraes – por entender que el magistrado “pone en riesgo su libertad” en el marco de una investigación que se le sigue por difusión de noticias falsas y amenazas a la democracia.



“Alexandre de Moraes, la paciencia de nuestro pueblo ya se agotó”, advirtió en tono amenazante. “No es una persona del TSE quien nos dirá que este proceso es seguro y confiable”, agregó. “Le digo a los canallas, nunca iré preso”, desafió el gobernante esta tarde en San Pablo.

El ex capitán del Ejército que promovió el impeachment a Dilma Rousseff y apoyó el encarcelamiento del ex presidente Lula Da Silva – quien lidera los sondeos a pesar de no estar confirmada su candidatura – ahora teme por su situación. Con demostraciones de fuerza y puestas en escena – como la suspensión del partido Brasil – Argentina del domingo pasado – Jair Bolsonaro busca enquistarse en su cargo “caiga quien caiga”.

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Sin distanciamiento social ni barbijos, enarbolando a “Dios, la Patria y la Familia”, seguidores del presidente brasilero salieron hoy a las calles para brindarle su apoyo.

Semanas atrás, el jefe de Estado había participado de un desfile de tanques y vehículos militares en Brasilia – cerca de la Casa de Gobierno, el Supremo Tribunal Federal y el Congreso – como una forma de ejercer presión sobre los importantes órganos de gobierno. El nivel de violencia y sus discursos de odio atentan contra la paz social del país: hoy seguidores de Bolsonaro agredieron a un grupo de jóvenes por considerar que eran “infiltrados”.

La preocupación por el escenario político – social de Brasil alcanza a todo el mundo. Más de 150 ex presidentes y líderes progresistas firmaron una carta alertando por el peligro de un “autogolpe” y alentar una especie de “asalto al Capitolio” como sucedió el pasado 6 de enero en Estados Unidos. Para completar el difícil panorama, Jair Bolsonaro convocó al Consejo de la República: un órgano que tiene a cargo la decisión de decretar el estado de sitio, intervenciones federales y/o la conmoción nacional.

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Miles de personas se manifestaron en contra de Jair Bolsonaro, exigiendo su salida del gobierno.