Golpe bajo

La pandemia impactó de manera mucho más profunda en los sectores más vulnerables de Córdoba. La pérdida de puestos de trabajo, la falta de acceso a servicios básicos y las insuficientes asistencias estatales forman parte de una desigualdad que duele cada día más.

 viernes, 13-agosto-2021

La falta de empleo y la caída de los ingresos en los sectores populares representa uno de los problemas más acuciantes que el gobierno debe resolver.


El fin de semana pasado una multitudinaria marcha de las organizaciones sociales nucleadas bajo la Unión de Trabajadores de la Economía Popular salió a las calles de todo el país a pedir por tierra, techo, trabajo y un salario básico universal. En Córdoba, la movilización congregó a unas 500 personas que, luego de muchos meses y respetando los cuidados, visibilizaron los dolores que profundizó la pandemia.

Si bien la asistencia estatal – insuficiente pero necesaria – logró brindar cierta contención, la situación social y económica es desesperante en los sectores más vulnerables. “En nuestra provincia, todos los indicadores socioeconómicos marcan peor que la media nacional y te das cuenta más allá de los datos duros: lo ves en los esfuerzos enormes y los sufrimientos gigantes que realizan la mayoría de las familias de los barrios populares de Córdoba”, señaló a Al Revés Lisandro Levstein, integrante del Encuentro de Organizaciones (EO).

El diagnóstico de los referentes sociales coincide con el informe “¿Qué pasa en Córdoba” llevado a cabo por investigadores/as de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNC. El relevamiento da cuenta de las dificultades en el acceso a derechos básicos en el marco de la pandemia. En el nivel socioeconómico bajo, el 50% no cuenta con ninguna cobertura de salud y solo el 6,8% tiene acceso a gas natural y el 14% cloacas. La caída en los ingresos alcanzó al 80% de esos hogares y la pérdida de trabajo fue del 53,4% en ese estrato de la sociedad.

“Las organizaciones sociales han hecho y están haciendo un trabajo impresionante, mostrando una gran capacidad de abordar una crisis como la que estamos viviendo. Lo hacen a pulmón, sin ningún presupuesto, con la organización y la solidaridad como herramientas”, afirmó Javier Montalvo, miembro del Movimiento de Trabajadores Excluidos y de UTEP en Córdoba. “Necesitamos que no se improvise con nosotros y nosotras ya que somos parte de la solución y no del problema”, agregó.

Ambos referentes advirtieron la necesidad de una planificación de políticas públicas y reformas que contribuyan a encontrar una salida a la crisis. “El gobierno de Córdoba en algunos momentos ha mostrado interés en querer disminuir la desigualdad económica y social. Pero son solo intentos de improvisación y no de planificación. No hay un deseo sincero de subsanar la pobreza”, indicó el referente del MTE- UTEP.

La persecución judicial a familias por ocupación de tierras y las asistencias desactualizadas a los comedores son algunas de las demandas de las organizaciones. “También hemos planteado el incumplimiento de la contratación de un 25% de la fuerza de trabajo de trabajadores/as de la economía popular para obras públicas y de construcción de viviendas”, comentó Lisandro Levstein.

Como una manera de afrontar la crisis, las organizaciones piensan en cambios estructurales que ayuden a acomodar las piezas de un sistema injusto. La reforma del sistema tributario/impositivo, la regulación de la actividad financiera y una reforma laboral son algunas ideas. “Es la agenda de los organismos multilaterales, pero en sentido progresivo y en beneficio de los sectores populares”, sostuvo el integrante del EO.

Pero una de las esperanzas está depositada en el salario básico y universal: dinero en el bolsillo que garantice alimentos y futuras oportunidades laborales y educativas. “Las políticas económicas siguen castigando a la clase trabajadora informal. Las movilizaciones van a volver si las cosas siguen igual. Uno nunca se acostumbra al hambre”, finalizó Javier Montalvo.