“Hay que declarar la emergencia alimentaria”

El economista José María Rinaldi explica que en el actual contexto el hambre es la urgencia y los precios de la canasta deberían congelarse para evitar profundizar la crisis humanitaria.

 lunes, 3-junio-2019

El economista José María Rinaldi valoró el regreso a la fórmula de cálculo de las jubilaciones del año 2008.


Una nueva corrida cambiaria sería letal, asegura el economista José María Rinaldi, y anticipa cuadros cada vez más complicados ante la crisis, la recesión y la pérdida de poder adquisitivo de los salarios. La urgencia, agrega, debería ser el hambre y recomienda declarar la “emergencia alimentaria” como primera trinchera.

En una charla con “Nada del otro mundo”, Rinaldi apuntó directo al valor del dinero como la sangría que primero hay que atacar. “Hay una gran caída del poder adquisitivo del salario, es preocupante que las paritarias estén rotas, que el salario real no tenga piso, que no haya brotes verdes ni perspectivas de que pueda ocurrir”, explica y agrega que ante las reglas planteadas, el contexto internacional solo juega en contra. “El déficit cero es una ficción, las reservas cayeron 12.000 millones en el último mes y el 10 de septiembre vamos a tener el dato sobre la pobreza del primer semestre del año”, resume.

La pobreza y la indigencia seguirán en aumento y ante esa perspectiva Rinaldi encuentra una salida de emergencia: “estamos en un círculo vicioso y descendente y hay que frenarlo dando prioridad a la urgencia, que es detener el incremento de los precios en los alimentos”, recomienda ante la recesión y la distorsión de los precios al consumidor. “Hay que declarar una emergencia alimenticia, hacer un fuerte control de los precios para detener el problema de la pobreza. Son elementos estructurales”, agrega.

En torno a herencias pesadas, el economista pronostica trabajo pesado en términos de renegociación de deudas para el próximo gobierno. “La vedette es la deuda. Estamos ante un default”, define y agrega que la deuda de mayo ya fue perdonada por el FMI pero en junio habrá nuevos vencimientos y en 2021 el más importante y definitivo. “Se habla de no caer en el default pero ya no pudimos pagar, tuvimos que pedir perdón y caer en las reformas que impone el FMI. Estamos en una trampa y lo peor es el hambre”, concluye.

Consultado sobre las semejanzas con la escena post 2001, Rinaldi dice que la situación actual es similar al 2002 “porque no hay perspectiva ni voluntad de cambiar el rumbo de la política económica. Ahora el contexto internacional es mucho más hostil y tampoco ayuda el contexto interno”.

La posibilidad de una nueva devaluación, estima el economista, imprime a ese contexto una fragilidad extra. “Una corrida sería letal en estos momentos. Los mercados financieros son muy volátiles y tienen otro componente que es el contexto internacional y esta gran guerra proteccionista de Trump contra todos genera una gran volatilidad”.