“Creen que porque tienen un arma prestada son dueños de las calles”

El abuso de autoridad, la brutalidad y violencia son el modo habitual en que la policía ejerce su poder sobre los sectores marginados y más vulnerables, como sucedió en Fontana, Chaco. Esta vez, un video muestra la masacre en la madrugada del domingo y no quedan dudas sobre la desmesura, pero los cinco policías involucrados siguen libres.

 miércoles, 3-junio-2020

"Todos golpeados, todos reventados", dice Fortunato Gómez cuando cuenta cómo están sus familiares luego del ataque brutal de la policía del Chaco en un barrio de una comunidad Qom en la localidad de Fontana.


La escena no es extraordinaria ni excepcional. Los abusos de la policía sobre las comunidades de pueblos originarios se repite y se ejerce como parte de un sistema de ejercicio del poder sobre los más débiles. Fortunato Gómez, pariente cercano de los cuatro jóvenes que fueron atacados, golpeados, torturados y abusados sexualmente por parte de cinco efectivos de la policía del Chaco, asegura que no es la primera vez que sucede.

“Cuando se trata con las comunidades aborígenes, siempre ocurre. Pero muchas veces en otros barrios donde hay gente blanca no es habitual. Esto ocurre en las comunidades aborígenes”, dice, en una charla con Nada del Otro Mundo. El hombre cuenta el episodio y subraya la impotencia que les queda. “Escuchamos unos disparos, uno tras otro, salimos afuera. Tenemos el patio grande y para ese momento ya estaban todos los de la cuadra que también salieron a mirarse escuchaban voces a lo lejos. A una cuadra, era como una pelea callejera entre bandas, pensamos nosotros pero era la policía, decían que fueron a cascotear la comisaría”, relata.

“Indios infectados, ustedes son unos malacostrumbrados”, contó una vecina que les gritaban los policías mientras les caían encima a golpes, con armas reglamentarias, sin órdenes, amenazando con prenderles fuego. “Nosotros desmentimos totalmente eso. Eran otros chicos, otros muchachos, no sabemos quiénes fueron, pero la policía los corrió, pasaron frente a la casa de mi cuñada, vieron el portón abierto, atravesaron el terreno y mi cuñada dice que ellos estaban afuera porque todos cuando escucharon los disparos salieron a ver qué pasaba”, agrega Fortunato.

“Ellos están anímicamente bien, pero están todos golpeados, todos moreteados, reventados por la boca, las cejas, la espalda. Cuando quedaron detenidos hicieron abuso de autoridad y eso es una bronca. Le da impotencia a uno, porque ellos creen que porque tienen la ropa prestada, un arma prestada ya son dueños de las calles, del barrio, de la comisaría”.