Inversión en reversa

La lluvia de inversiones prometida por Cambiemos se convirtió en la peor sequía y a los números negativos de la economía se suma una de las caídas más pronunciadas desde 2010.

 viernes, 21-junio-2019

La caída de las inversiones fue del 24,6% en el primer trimestre.


Sin pronósticos positivos en el horizonte cercano y con todas las variables en contra, la inversión mostró su peor caída en la última década y según datos del Indec, el índice se ubicó en el 25,6% en el primer trimestre del año.

La recesión y la devaluación abonaron una coyuntura desfavorable para la lluvia de inversiones prometida y un informe de la Fundación Mediterránea indica que “la formación bruta de capital fijo es casi 20% menor a la registrada en 2012”, en sintonía a lo que está sucediendo en Brasil, principal socio comercial de la Argentina.

Desde la última crisis cambiaria, que devaluó el valor de la moneda argentina más del 50% desde agosto del año pasado, ese mismo indicador se desplomó casi un 25% en el úlitmo año y profundizó el ajuste fiscal y monetario, mientras que la caída interanual del PBI en un 5,8% solo anuncia más recesión.

De acuerdo al informe, el registro negativo del primer trimestre confirma “la pérdida de dinamismo de la inversión en la Argentina, que arrancó en el largo ciclo iniciado en 2011 y que está detrás del estancamiento del PBI y de la economía desde entonces”.

“La evolución de este indicador es esperable. Muchas empresas que han realizado enormes inversiones en el pasado muestran hoy elevados niveles de capacidad ociosa. Esto genera un círculo vicioso en la medida en la que los sectores que se dedican a la producción de bienes de capital y equipo durable no tienen demanda, a la vez que la depresión del consumo frena el resto de las cadenas productivas dirigidas al público en general”, dijo a Bae la economista especialista en idustria, Agustina Gallardo.

El pesimismo del sector, fundado en indicadores poco auspiciosos, aparece también en una baja pronunciada en el uso de la capacidad instalada fabril, que en abril cayó al 61,6%, de acuerdo a datos publicados por el Indec.

Mientras las tasas continúan más que altas, en un promedio del 65,4% anual, los inversores por ahora tienen mejores alternativas con la plata guardada en el sistema financiero que puesta en riesgo en la producción.

“Con niveles de tasa arriba del 50% y costos financieros totales siderales, debería haber una perspectiva muy alentadora en las esferas productivas para tomar crédito para inversión, no sólo en términos de tasa activa sino también de tasa pasiva ‘perdida’ (lo que podrían obtener de poner dinero en el banco en vez de invertirlo)”, dijo la economista.

Por si al paisaje le faltara algo, el incremento en los precios de los componentes importados de las categorías Maquinaria y Equipo y Transporte, elevaron estos insumos en un 28,5% y 57,8%, respectivamente. El diagnóstico es entonces poco luminoso y Gallardo señala que incluso con una recuperación económica, poco probable por ahora, la inversión seguirá demorada y por detrás de otras variables, como ser el consumo. “Se necesita una fortaleza económica de magnitud para ver signos positivos en esta variable, más allá de recuperaciones puntuales que puedan experimentar algunos sectores más vinculados a la obra pública o a la construcción”, dijo.