“Israel está cometiendo limpieza étnica y una política de apartheid”

Pablo Sigismondi habló de una situación de injusticia estructural en el conflicto entre Palestina e Israel, cuyo origen se remonta al año 1947 con la Resolución 181 de la ONU. El geógrafo y conocedor profundo de la realidad de Medio Oriente, consideró que la Comunidad Internacional le entregó un cheque en blanco a Israel para que haga lo que quiera y le soltó la mano al pueblo palestino que fue expulsado de su territorio y vive en una cárcel a cielo abierto.

 miércoles, 19-mayo-2021

El dolor del pueblo palestino frente a un nuevo ciclo de violencia por parte del Estado Israelí.


Una vez más, el cielo se quedó sin estrellas y se inundó de explosiones, misiles y humo. Mientras tanto, en la tierra ya hay más de 200 palestinos muertos – de los cuales 61 son niños y 36 mujeres – y más de 1.440 heridos, según el Ministerio de Salud de Gaza. Ese es el doloroso saldo del conflicto que se reactivó entre Israel y Palestina el pasado 10 de mayo.

El geógrafo Pablo Sigismondi analizó el escenario y habló de una “violencia cíclica” a causa de una situación de injusticia estructural que se remonta 74 años atrás, cuando la ONU firmó la Resolución 181 y dividió el territorio palestino creando el Estado de Palestina – por un lado – y el Estado de Israel – por el otro – como una manera de compensar el horror del nazismo sobre el pueblo judío. “Desde ese momento en adelante, comienza la Nabka: la tragedia palestina”, aseguró.

“Cientos de miles de personas abandonaron sus hogares ancestrales y tuvieron que desplazarse hacia países vecinos en calidad de refugiados”, relató. Sumado a esto, durante la Guerra de los Seis Días en 1967, Israel tomó el control militar sobre Cisjordania y la Franja de Gaza – los dos territorios que conformarían el Estado Palestino pendiente – lo que implica “más desolación para el pueblo palestino”. “A partir de la llegada de Benjamín Netanyahu y de administraciones como la de Donald Trump en EEUU, y siempre con la excusa de que necesita defenderse, Israel fue reduciendo cada vez más los territorios palestinos hasta el presente a través de los llamados asentamientos o colonias que son ilegales y que están dentro de Cisjordania”, lamentó.

La nueva escalada bélica comenzó cuando el Estado Israelí resolvió expulsar a un conjunto de familias que vivían en Jerusalén Este – porción de la ciudad que no está reconocida internacionalmente como capital de Israel- y que a su vez eran refugiadas de Haifa luego de que sus viviendas fuesen ocupadas por inmigrantes judíos en 1948. Otro motivo que originó el problema es la negación de los derechos políticos a los 350 mil palestinos que no pueden votar en la ciudad sagrada. “Hay una permanente violación a los derechos del pueblo palestino y al derecho internacional”, señaló el viajero. “Israel está cometiendo limpieza étnica y una política de apartheid para lograr el control total del territorio y la extinción de Palestina”, afirmó.

La Comunidad Internacional y la prensa

Frente a un conflicto que lleva más de 70 años, Pablo Sigismondi apuntó al papel que juega tanto la Comunidad Internacional como la prensa. “Hay un cheque en blanco especialmente de los países occidentales, especialmente Europa y EEUU, para con el accionar de Israel. Le suelta la mano al pueblo palestino y deja que Israel haga lo que quiera”, analizó.

En ese sentido, reveló la estigmatización que existe sobre quienes eligen describir la situación de injusticia y de opresión que sufre el pueblo palestino. “Automáticamente te tildan de antisemita o de filo nazi. Yo soy semita porque es mi origen es árabe. Soy tan semita como cualquier judío que vive en Israel o que viene de la Diáspora. Nos roban el concepto de semítico al resto del mundo y se lo arrojan solamente para ellos”, definió.

Por otro lado, cargó contra el tratamiento mediático que le brinda la prensa al conflicto. “Están actuando de forma muy parcial debido al desconocimiento del terreno. Especialmente por el hecho de que para poder ingresar a la Franja de Gaza o a Cisjordania, por ejemplo, deben tener el permiso de la potencia ocupante: Israel”, comentó. “No estoy defendiendo lo que hace Hamas, solo digo que no se está explicando por qué se llega a este grado de violencia y de locura”, aclaró. “No es casual que Israel se haya dedicado a destruir los edificios donde está la prensa internacional que es la única que puede brindar un poco de información sobre lo que está sucediendo en la Franja de Gaza”, estimó.

Así como no se trata de una “disputa religiosa” – es un argumento para justificar lo injustificable – remarcó que tampoco se puede igualar a los contendientes. “No se puede comparar el poder de fuego de Israel, una potencia nuclear y un Estado constituido por fuerzas armadas regulares, con grupos también terroristas que actúan en los territorios ocupados”, precisó. Además, recordó que Israel mantiene el bloqueo absoluto de las fronteras terrestres, aéreas y marítimas en la Franja de Gaza, convirtiendo un territorio de 360 km2 con dos millones de habitantes, en la mayor prisión a cielo abierto del mundo. “Es una potencia ocupante en un estado neocolonial en pleno siglo XXI”, lanzó.

La salida: hacia adentro y hacia afuera

Para el conocedor profundo de Medio Oriente, una posible solución reside en que Israel dé el primer paso y comience a desalojar el territorio que no le pertenece. Es decir, los asentamientos ilegales constituidos en Cisjordania que no están reconocidos por el Derecho Internacional. De esa manera, se podría lograr finalmente la concreción del Estado Palestino y también se liberaría al pueblo judío que vive en una estado de constante alerta y de demencia colectiva.

También hizo hincapié en una posible acción interna vinculada a “darle voz y participacion a los grupos pacifistas que trabajan por el acercamiento dentro de Israel” para que tengan un peso y puedan ser conocidos. Por otro lado, propuso una alternativa externa. “La Comunidad Internacional tendría que presionar para que Israel concrete ahora un “alto al fuego” y después negociar seriamente en base a las fronteras establecidas según los acuerdos de Oslo de 1991″, evaluó.

Entendiendo que los grupos extremistas están en ambos lados y que existe una retroalimentación del conflicto, el especialista repudió cualquier tipo de acción y de ataque a la población civil. “Lo que más me preocupa es el futuro. ¿Qué es lo que viene? ¿De nuevo otra guerra? Tenemos que colaborar para entender lo que está pasando. Son hermanos, son siameses, no tienen posibilidad de separarse a no ser que uno mate al otro”, concluyó.