Jubilados arrasados por la inflación

El costo de la canasta más básica para los jubilados trepó casi 70 %, mientras que la jubilación mínima apenas subió un 35,9 % con el último aumento. Los jubilados que cobran la mínima viven con 10 dólares por día y la incidencia del costo de una canasta básica sobre el haber mínimo pasó de 84,4 % en 2016 a 112,9 % en 2019.

 martes, 19-marzo-2019

El efecto de la inflación en los jubilados es todavía mayor que en el resto de la población. El 70 % no llega a cubrir una canasta básica.


Un informe del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad de Avellaneda da cuenta de cómo los imparables aumentos del modelo macrista golpearon en uno de los sectores más vulnerables: los jubilados. El documento establece tres canastas de consumo de los jubilados. El costo de la canasta más básica –los bienes y servicios más frugales para satisfacer requerimientos de vida fundamentales- pasó de $ 5.256,30 en 2018 a $ 8.932,70 en la actualidad. Es una suba interanual del 69,9 %.

La canasta media, por su parte, aumentó un 61 % (de $ 7.300,40 a $ 11.753,60) y la más completa trepó un 58,3 % (de $ 8.833,50 a 13.986,80). “La situación es aún más crítica para los adultos mayores que para el promedio de trabajadores de ingresos fijos, ya que los índices de precios al consumidor poco reflejan el verdadero aumento del costo de vida que sufren los jubilados”, indica el informe, que destaca que según la cotización actual, un jubilado que cobra la mínima vive con menos de 10 dólares por día y “se calcula que el 70 % (de los jubilados y jubiladas) no llega a cubrir el costo de una canasta básica de bienes y servicios”.

El aumento de la canasta media desde 2016 es del 180,8 %, “lo cual contrasta contra la suba del 110 % en el haber jubilatorio mínimo, para igual período, del 106,2 % en el haber promedio y del 112,6 % en la pensión promedio”, dice el documento de la UNDAV. En 2018, la derrota contra la inflación se profundizó: las jubilaciones perdieron 18,7 puntos porcentuales contra la suba de precios.

De esta manera, la incidencia del costo de una canasta de consumo para los jubilados sobre el total de su ingreso se incrementó de manera alarmante. En 2016, una canasta de consumo implicaba el 84,4 % de un haber mínimo. Ese porcentaje se incrementó a 96,8 % en 2017, cayó levemente a 95,3 % en 2018 y se disparó a 112,9 % en la actualidad.

Encima, los aumentos evidenciados por los rubros que más afectan a los jubilados están por encima del nivel general de inflación. Según datos del Indec, en el último año el rubro alimentos y bebidas subió un 58,3 %, medicamentos y salud un 53,1 % y tarifas y gastos de vivienda un 52,4 %. Todos por encima del 51,3 % del nivel general. Según el informe, desde 2016 hasta hoy “se destaca una suba acumulada del 356 % en los gastos de vivienda (mayormente compuestos por los tarifazos de los servicios públicos), junto con un aumento de 202 % para alimentos y del 175 % para medicamentos y salud”.