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Juez y parte: Moro, el fiscal y las pruebas forzadas contra Lula

Una investigación periodística reveló los chats entre el entonces juez del Lava Jato y actual ministro de Justicia de Brasil, Sergio Moro, y el fiscal Deltan Dallagnol, en donde el magistrado indicaba hacia dónde debían orientarse las pruebas para facilitar las condenas.

 Lunes, 10-junio-2019

Sergio Moro, juez del Lava Jato que condenó a Lula a prisión e impidió su candidatura a presidente, se convirtió poco después en Ministro de Justicia de Bolsonaro.


Una investigación publicada ayer en el diario The Intercept Brasil muestra los vínculos y la trama conspirativa entre el ex juez de la causa del Lava Jato y actual ministro de Justicia, Sergio Moro, y el fiscal a cargo, Deltan Dallagnol.

El intercambio de mensajes a través de la plataforma Telegram entre Moro y el fiscal, muestra que el juez cruzó todos los límites admitidos por la ley brasileña en lo que a imparcialidad y respeto de la investigación se refiere, durante más de dos años de trabajo del equipo de investigación del Lava Jato.

De las conversaciones mantenidas entre ambos se pudo determinar que Moro le sugería al fiscal cuál era la orientación que debían darle a la búsqueda de pruebas, insistía en acortar los tiempos entre allanamientos, aconsejaba cursos de acción y hasta retaba a Dallagnol cuando no seguía sus indicaciones. “Estas conductas no son éticas para un juez, quien es responsable de mantener la neutralidad para garantizar un juicio justo y que viola el Código Judicial de Ética de Brasil”, dice el artículo.

Moro había negado rotundamente todos los vínculos con los investigadores y fiscales y en marzo de 2016 declaró que no tenía ninguna estrategia de investigación. “La gente que investiga o decide qué hacer es el Fiscal Público y la Policía Federal. Un juez debe cultivar las virtudes pasivas. Y a veces incluso me irrito cuando veo críticas infundadas de mi trabajo, diciendo que soy un juez investigador”. Por su parte, Dallagnol también había defendido la imparcialidad de Moro y en su libro “La lucha contra la corrupción”, de 2017, el fiscal escribió que Moro “siempre evaluó los requerimientos de la Fiscalía Pública de una manera imparcial y técnica” y en 2018, ante una queja de la defensa de Lula, el fiscal aseguró que Moro “permaneció imparcial durante todo el proceso” de la condena del ex presidente.

Sin embargo, según los chats publicados en The Intercept, Dallagnol tenía fuertes reservas sobre la calidad de las pruebas y su validez condenatoria contra Lula. La operación Lava Jato condenó a Lula a prisión e impidió su candidatura a presidente en las elecciones donde fue consagrado Jair Bolsonaro. En la condena, a cargo de Sergio Moro, se consideró que el ex presidente había recibido un departamento como soborno de parte del Grupo OAS por la concesión de obras a Petrobras, a pesar de que los fiscales consideraban -en los chats del equipo- que las pruebas no eran contundentes para probarlo y tampoco se podía establecer el vínculo con una asociación ilícita. “Dirán que estamos acusando en base a artículos periodísticos y evidencia frágil… así que sería bueno que este punto esté bien atado. Aparte de esto, tengo mis dudas sobre la conexión entre Petrobras y el enriquecimiento, y después de lo que me dijeron, también tengo dudas sobre la historia del departamento”, escribió Dallagnol en un grupo de Telegram con sus colegas, el 6 de septiembre de 2016, cuatro días antes de presentar la acusación contra Lula.

Luego de que trascendieran estas comunicaciones, las reacciones en las redes sociales de parte de Dilma Roussef y Fernando Hadad fueron inmediatas. La ex presidenta dijo que las conversaciones dejan “explícitas las relaciones ilegales y espurias entre el juez Sergio Moro y los procuradores de la Lava Jato, con énfasis en Deltan Dallagnol. Los procesos corrompidos por el fraude en Lava Jato implican la libertad inmescribió en su cuenta de Twitter.

“Brasil puede estar delante del mayor escándalo institucional de la historia de la República. Muchos tendrían que ir presos, muchos procesos tendrían que ser anulados y una gran farsa sería revelada al mundo. Vamos a acompañar con toda cautela, pero no nos podemos detener. ¡Que se investigue toda la verdad!, agregó Hadad.