Juntos, ¡sí se puede!

El slogan de Cambiemos funcionó. Gracias a la presión de organizaciones sociales, la oposición política, la CGT y un sector de la Iglesia, el proyecto de emergencia alimentaria consiguió media sanción en Diputados. El gobierno nacional se despide de su gestión con una profunda crisis social.

 jueves, 12-septiembre-2019

Organizaciones sociales esperaban por la emergencia alimentaria


“Argentina no es Biafra”, “la emergencia alimentaria es un slogan de campaña” y “los chicos tienen los comedores si pasan hambre”, fueron algunas de las declaraciones del candidato a vicepresidente por el oficialismo Miguel Ángel Pichetto y funcionarios de primer rango como Pablo Avelluto y Patricia Bullrich durante esta última semana. Pero estas frases – junto a muchas otras – parecen situarse muy distantes de la dura realidad que viven los argentinos.

Con 222 votos afirmativos y una abstención de la diputada del FIT Mónica Schlotthauer, la iniciativa propuesta por el bloque de diputados opositor fue aprobada con media sanción en un contexto de tranquilidad que había sido previamente consensuado con los representantes de Cambiemos en lo que llamaron “un pacto de caballeros”. Con una multitud de personas pertenecientes a las agrupaciones sociales aguardando fuera del Congreso, se logró que el parlamento sesionara – luego de tres meses- y que la democracia parlamentaria se hiciera cargo de tomar acciones concretas frente a uno de los principales problemas que generó el macrismo.

Puntualmente, la emergencia alimentaria apunta a cubrir las necesidades de niños, embarazadas, discapacitados y ancianos en situación de pobreza, para lo que se plantea un aumento del 50% de las partidas nacionales reasignando lo ya presupuestado y una actualización cada tres meses en relación con la inflación y la canasta básica alimentaria.

El jefe del diputados del Frente para la Victoria, Agustín Rossi celebró el trabajo colectivo que se realizó junto a las organizaciones sociales, el resto de los partidos opositores y el propio oficialismo que, a último momento, recibió el mandato del presidente de Macri de dar quórum y acompañar la medida. “Lo que buscamos era que se sancione la ley y es lo que conseguimos”, expresó conforme. Remarcó que la emergencia alimentaria no tendrá un alto impacto fiscal a diferencia de las consecuencias impositivas de las políticas tomadas por el presidente luego de la derrota en las PASO. En igual sentido, la diputada del Frente Somos y actual candidata por el Frente de Todos Victoria Donda, manifestó su descontento por los comentarios respecto de los efectos de esta ley en el gasto público. “Para resolver el problema de los sectores financieros, el gobierno fue muy rápido en sacar decretos. Para dar solución a los pobres, no. El único costo que nos interesa disminuir es que uno de cada dos niños no tengan hambre”, aseguró.

Desde el oficialismo, el jefe del bloque de la UCR y del interbloque de Cambiemos, Mario Negri resaltó que se actuó con mucha responsabilidad y que no hubo actos demagógicos. Se mostró sorprendido por los rumores que indicaban que su partido no iba a dar quórum y se preguntó – llamativamente- por qué iban a estar ausentes si para el gobierno “ha sido una preocupación permanente la política social”. También aclaró – a diferencia de la lectura que se hizo desde la oposición- que la sesión no fue impulsada por la presión y las manifestaciones sociales. “Esta sesión fue por la prórroga del plan alimentario y creo que fue un acto de madurez”, concluyó.

Acorralado por el FMI, el Poder Judicial y la crisis económica y financiera, el gobierno se está viendo obligado a ceder y asumir la realidad en la que sumergió al país producto de su plan económico. “Estamos llegando tarde. Necesitamos celeridad en el Senado y que el Estado tenga la potestad de comprar más comida para que llegue rápido a los comederos y merenderos del país. Es un problema humanitario”, aseguró Leonardo Grosso, diputado nacional por el Movimiento Evita.