La casa no está en orden

18
agosto
2022

La casa no está en orden

La inflación se instaló en los hogares argentinos como una integrante conflictiva que desafía el humor social.

El aumento de precios genera preocupación, desordena la economía familiar y afecta los vínculos personales.   

De acuerdo a un relevamiento realizado por EIDAES y la UNSAM, casi la mitad de los encuestados dejó de pagar cuentas y más del 60% no puede pensar en el futuro.

Complicando la vida diaria

El proceso inflacionario que atraviesa la economía argentina no solo impacta en los bolsillos de la mayoría del pueblo argentino.

También afecta el humor social

Con una proyección anual cercana al 100%, la inflación se convirtió en una integrante conflictiva que desafía la estabilidad anímica de las familias.

El mes pasado, la Escuela Interdisciplinaria de Altos Estudios Sociales (EIDAES) y el programa PASCAL de la Universidad Nacional de San Martín realizaron un relevamiento de 800 casos en el AMBA para conocer más sobre el tema.

Más del 80% manifestó preocupación por la situación actual

A su vez, el 78,6% admitió tener dificultades para organizarse con las compras y los gastos cotidianos.

La gran mayoría de las personas se vieron obligadas a dedicar más tiempo a buscar mejores precios en sus compras diarias.

Por otro lado, la investigación también indagó en cómo el caos en la economía del hogar repercute en los vínculos.

Alrededor del 70% aseguró que el aumento de precios y la falta de dinero provocan discusiones entre los miembros del grupo.

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La preocupación y la reducción de gastos son algunos de los efectos de la inflación en los hogares del país

Cuentas poco claras y desesperanza

Otras de las consecuencias que lograron rescatar los investigadores fueron la adaptación forzada y la incapacidad de pensar en el futuro.

Casi la mitad de los encuestados dejaron de pagar cuentas, facturas o boletas como una medida frente a la inflación.

El 46% tuvo que pedir dinero prestado y un 42% optó por reducir sus consumos

En contraste, las familias más ricas de Argentina como los Pagani y los Blaquier obtuvieron ganancias extraordinarias en lo que va del año.

Arcor – cuyo CEO es Luis Pagani – reportó $28.400 millones hasta junio.

Ledesma – propiedad de la familia Blaquier – consiguió más de $5800 millones en el último año y se dio el lujo de aumentar un 30% el precio del azúcar el mes pasado.

A pesar de la búsqueda de estrategias para sortear la suba de los precios, muchas familias trabajadoras sienten desesperanza y no pueden proyectarse en el futuro.

La caída de la clase social es uno de los temores que se presenta, cada vez más, como una certeza.

El 70% está seguro de que bajará de clase social en los próximos meses

Las causas de la inflación varían de acuerdo al posicionamiento político de cada una de las personas encuestadas.

El gasto del Estado y la emisión monetaria son nombrados por aquellos leales a Juntos por el Cambio.

En contraste, para los afines al FDT es la ambición de los empresarios el factor que hace elevar los precios.

Sin embargo, ambos grupos consideran que reducir la inflación debería ser una prioridad para el gobierno nacional.

Así una gran parte de la sociedad – trabajadores, jubilados, desempleados y jóvenes – continúa perdiendo su poder adquisitivo mientras una muy pequeña porción saca rédito de la inflación.

Empresas y sectores agroexportadores que tiene balances extraordinarios y que presionan sin límites para tener sus ingresos en dólar blue. 

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Arcor, Ledesma y Molinos Río de la Plata fueron las empresas alimenticias que registraron ganancias extraordinarias durante la pandemia y en medio del proceso inflacionario

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