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La derecha refuerza los barrotes

Lula fue condenado a 12 años y 11 meses de prisión por otra causa donde se lo acusa por corrupción. La pena fue establecida por la jueza Gabriela Hardt, reemplazante de Sergio Moro, quien sostuvo que las empresas OAS y Odebrecht hicieron reformas en una casa de campo a la que concurría Lula en Atibaia, en el estado de San Pablo.

 Miércoles, 6-febrero-2019

La Justicia brasileña refuerza la persecución contra Lula, ya con Bolsonaro en el poder.


A poco de asumir Bolsonaro como presidente de Brasil, la persecución contra Lula recrudece: la Justicia lo condenó nuevamente, esta vez a 12 años y 11 meses de prisión. Es en el marco de una causa en la que la jueza de primera instancia, Gabriela Hardt, señaló que el expresidente carioca es culpable por delitos de corrupción y lavado de dinero. Según el fallo de la jueza, las empresas OAS y Odebrecht realizaron y costearon reformas en una casa de campo en Atibaia, San Pablo.

“La familia del expresidente Lula frecuentaba asiduamente el inmueble, tanto que lo usufructuó como si fuese dueña”, escribió la magistrada en la sentencia. La propiedad ni siquiera era propiedad de Lula sino de los empresarios Fernando Bittar y Jonas Suassuna. En el texto, Hardt sostuvo que en las reformas fueron utilizados al menos 1.020.000 reales, aportados supuestamente por las constructoras Odebrecht y OAS, y que son fruto del lavado de dinero.

Para la jueza, “es posible concluir por encima de toda duda razonable” que los recursos para hacer la reforma en la propiedad “fueron oriundos de ilícitos anteriores cometidos en provecho de la compañía (OAS y Odebrecht)”. Además, entendió que Lula “tuvo participación activa en este esquema, tanto al garantizar la recepción de los valores para la caja de su partido como para recibir parte de ellos en beneficio propio”.

Gabriela Hardt es la reemplazante del juez Sergio Moro en la Justicia Federal de Curitiba, en el estado de Paraná. Moro es quien condenó por primera vez a Lula y luego fue premiado por Bolsonaro con el Ministerio de Justicia de su país.

Los abogados de Lula argumentaron que la condena refuerza la persecución contra el líder del PT y anunciaron que apelarán la sentencia. Gleisi Hoffman, la presidenta del Partido de los Trabajadores, expresó que “una segunda condena fue emitida exactamente cuando crece la posibilidad de que Lula sea Nobel de la Paz” y sostuvo que “en la memoria del pueblo y de la historia, Lula será siempre más grande que sus verdugos”.

Otro de los dirigentes cercanos al expresidente, Guilherme Boulos, escribió vía Twitter que “Lula sufre una nueva condena, y mientras tanto: Temer suelto, Jucá suelto, Aécio (Neves) suelto y diputado, y Flavio Bolsonaro en el Senado”, en referencia a los dirigentes antipetistas con acusaciones por corrupción con muchas más pruebas, pero cuyas causas no avanzaron en la Justicia.