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La feminización de la coronacrisis

Según un informe de la CEPAL, siete de cada diez trabajadoras domésticas perdieron su empleo u horas de trabajo en lo que va de la pandemia en América Latina. Son alrededor de 18 millones de personas y el 93% son mujeres.

 Martes, 7-julio-2020


De acuerdo a un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el personal doméstico fue uno de los grupos más afectados por los efectos de la pandemia. En total, son alrededor de 18 millones de trabajadores/as en la región que se dedican a las tareas del cuidado de niñes, adultes mayores, enfermos, y del hogar en general, de las cuales el 93% son mujeres. Durante la cuarentena, siete de cada diez perdieron su empleo u horas de trabajo producto del aislamiento.

En una zona que tiene 2,4 millones de infectados y 111 mil muertos por Covid-19, la pandemia evidenció la vulnerabilidad y la precarización laboral que sufre el sector. Además de que el 77% trabaja de manera informal y, en algunos casos, con contratos sólo de palabra con sus patrones, sus salarios son menores o equivalen al 50% de los sueldos promedio del resto de los trabajadores. Sin poder trabajar, sin ingresos, y aisladas.

A esta cruda realidad se le suman los países en donde la cuarentena no fue tan estricta, o bien, donde no existió control ni conciencia de parte de los empleadores que expusieron a las empleadas domésticas a la posibilidad del contagio de coronavirus al obligarlas a seguir trabajando sin los cuidados correspondientes, teniendo que usar el servicio de transporte público y/o concurrir a mercados, centros comerciales y farmacias. También muchas tuvieron que pernoctar en sus lugares de trabajo, manteniéndose alejadas de su familia y sin el descanso adecuado.

Paraguay, Argentina y Brasil son los países de América Latina con mayor proporción de mujeres empleadas domésticas.