La importación menos pensada: basura sin certificado

Un decreto publicado hoy en el Boletín Oficial modifica la normativa que rige sobre la importación de residuos desde el exterior. Ahora, los desechos podrán ingresar al país sin un certificado que garantice que son inocuos. Hay quejas de los recicladores, ya que este ingreso bajaría más el precio de los productos que ellos venden para subsistir.

 Miércoles, 4-septiembre-2019

Los recicladores separan cientos de toneladas de basura por día, obteniendo materiales reciclables que luego venden. Con el nuevo decreto, el precio bajaría.


El decreto 591/2019 publicado hoy por el Gobierno nacional en el Boletín Oficial –y que lleva las firmas de Mauricio Macri, Marcos Peña y Dante Sica- modifica lo dispuesto por la Ley de Residuos Peligrosos, sancionada en 1992, en cuanto a los requisitos para la entrada a nuestro país de residuos desde el exterior. El texto indica que “resulta necesario reformular el alcance del Decreto 181/92” y modificar algunos artículos, entre ellos el artículo 2, que requería un certificado que garantice que el material que ingresa no es peligroso.

“La necesidad de presentar un certificado de inocuidad sanitario y ambiental expedido en origen por autoridad competente y ratificado por la autoridad nacional ambiental al que hace mención, de acuerdo a la experiencia recogida por el organismo ambiental con competencia en la materia, en la práctica resulta de imposible cumplimiento”, dice la nueva normativa en los considerandos.

Si bien desde el Gobierno dicen que estos certificados ya no se expenden más y que los residuos que entrarían serían algunos valorizados por su tratamiento y que podrían usarse como recursos para el reciclaje –de aluminio o caucho, por ejemplo-, la realidad es que nuestro país va a contramano de las grandes potencias y le abre las puertas al ingreso de materiales desde Estados Unidos.

“Detrás del Decreto de Macri de autorizar la importación de basura está la reciente decisión de China de reducir la importación de residuos en un 99 %”, dijo Enrique Viale, de la Asociación de Abogados Ambientalistas. El país norteamericano es un gran productor de residuos –esencialmente plásticos- y con el cierre de la vía china se genera una complicación para colocarlos fuera de su territorio. Según detalló Viale, “China compraba la mitad de los desechos reciclables estadounidenses y Europa le vendía 11 millones de toneladas por año”.

El ingreso de estos materiales genera preocupación, no solo por la escasa capacidad de nuestro país de procesarlos en su estructura de reciclaje, sino también por el efecto que podría tener sobre uno de los sectores de la economía popular: los recicladores. Estos trabajadores y trabajadoras son los que separan los materiales reciclables de la basura y los venden para subsistir. La importación, increíblemente, también afectaría a este mercado, generando una suerte de ‘competencia desleal’ y bajando el precio de los que estos sectores vulnerables venden para vivir.

En principio, la medida parece abrir la puerta a los intereses estadounidenses de colocar sus residuos en algún lado ahora que China cerró sus puertas y se prevé que bajará el precio de los materiales que venden sectores pobres de nuestra sociedad para cubrir sus necesidades básicas.