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Darío Gomez Pucheta

Doctorando en Administración y Políticas Públicas

columnista alreves.net.ar

La inseguridad de Cambiemos

Con el comienzo del nuevo año, la campaña electoral se acelera en un contexto de constante pérdida de derechos de los sectores populares, debido a las políticas del gobierno para cumplir con las metas comprometidas al FMI a cualquier costo (social). Esto se refleja en el presupuesto y en la nueva estructura de ministerios, en la que las políticas de seguridad tienen mayor relevancia que la educación, la ciencia y la cultura.

El gobierno de Cambiemos no cuenta con ninguna política exitosa para mostrar y recurre a la reiterada agenda electoral de endurecer las leyes y fuerzas policiales para “combatir la inseguridad”, abonando un imaginario social que representa al delito en los jóvenes pobres y marginalizados.

El excluyente y peligroso discurso impulsado por el gobierno se compone de una carencia de argumentos, que se pretende sustentar desde la envoltura de un tecnocrático vocabulario legalista. Desde el Ministerio de Justicia y Derecho Humanos hablan de un “cambio de paradigma”.

Aunque diferentes encuestadores muestran que el gobierno aun tendría posibilidades de ganar en un posible ballotage, la suerte de Cambiemos para sostenerse en el Estado se encuentran cada día más condicionadas por sus propias decisiones y por las presiones de los sectores sociales que encuentran cada vez más dificultades para sostenerse. La vulneración de condiciones para desempeñar aspectos de la vida socio-económica es una constante.

De igual manera que en el 2015, Cambiemos construye un relato, hace uso del dispositivo discursivo con sus periodistas aliados y medios de comunicación para modificar el orden de la agenda pública en la campaña. Apela nuevamente a la estrategia de hablar de las consecuencias en lugar de las causas, del presente táctico para hacer olvidar la historia estratégica. (1)

Como lo afirma el asesor presidencial Jaime Durán Barba en su libro el Arte de Ganar, Cambiemos recurre a “El ataque como espectáculo” (p. 223), ya que este considera que “…el ataque desmesurado, el insulto, la calumnia, son parte de un espectáculo del que disfrutan los electores, crean o no en sus contenidos”. El ecuatoriano asegura que “seguimos siendo primates a los que nos gusta el espectáculo del enfrentamiento…aunque las armas y los medios actuales sean peligrosas para todos y nos lleven a una tragedia más que a una comedia.” (2)

La inseguridad de Cambiemos es consecuencia de una realidad económica construida por su misma administración, que tiene resultados negativos para vastos sectores de la población. Por lo tanto, son sus políticas las que promueven la potencial reacción de esos sectores, agravado por la inseguridad de un contexto internacional que en el plano económico va en dirección opuesta a su iniciativa desreguladora y liberadora de las finanzas, con la posibilidad cierta de que Cristina Fernández de Kirchner -si es que se presenta- derrote electoralmente a la alianza UCR-Pro en las próximas presidenciales.

Con la misma lógica empresarial, la ceocracia (3) gobernante externaliza sus costos a otros actores, responsabilizando y culpabilizando de sus males a quienes ya no tienen relevancia en sus medidas. Es recurrente entre lxs funcionarixs externalizar, culpabilizar y proyectar sus propios males en los Otros. En ese sentido, bajar la imputabilidad de los jóvenes como política de seguridad, es un dispositivo discursivo más de la estrategia electoral frente a la inseguridad política propia de Cambiemos.

La identificación de esta estrategia por parte de actores claves de la sociedad, posibilitaría la construcción de un contradiscurso que permita impedir la materialización legal de la iniciativa oficialista. Hay múltiples y probados argumentos científicos de que bajar la edad de imputabilidad solo contribuye a la estigmatización social de los jóvenes y a la construcción de una sociedad excluyente e insegura, principalmente para aquellos sectores víctimas de las políticas económicas ortodoxas.

Un contradiscurso (al punitivo) por parte de los actores opositores permitiría avanzar en el plano propositivo y creativo de la política, imaginar un futuro que brinde posibilidades a los jóvenes y por tanto seguridad a quienes Cambiemos pone hoy en el lugar de victimarios.

La inseguridad es del gobierno. Los derechos de los niños y jóvenes, como la obligación de demandar el cumplimiento de estos para la construcción de una Nación con igualdad de oprtunidades, de la sociedad en general.

Notas:
1- Libro de Foucault, M. Año 2010. “Defender la Sociedad”. USA. Editorial Fondo de la Cultura Económica.
2- Libro de Durán Barba, J. y Nieto, S. Año 2010. “El Arte de Ganar. Cómo usar el ataque en campañas electorales exitosas”. Bs. As., Editorial Debate.
3- Publicación de LaCapital.com “El gobierno de Mauricio Macri podría ser catalogado de ceocracia”