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La inseguridad más grave es la alimentaria

Según un organismo de la ONU, 3,8 millones de argentinos y argentinas padecen “inseguridad alimentaria grave” y 1,7 millones están subalimentados. La Argentina es uno de los países de la región donde más crecieron estos índices. Empiezan a verse las consecuencias más directas y dolorosas del modelo de exclusión.

 Jueves, 8-noviembre-2018

Los índices del hambre medidos por la ONU crecieron fuertemente desde que Macri es presidente.


Es uno de los datos más hurticantes de los que se desprenden del actual modelo económico argentino. El informe “Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional 2018” elaborado por la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO) reveló que el hambre y los desórdenes alimentarios derivados del empobrecimiento crecieron con fuerza en la Argentina.

Según el informe, durante el trienio 2015-2017 1,7 millones de personas en nuestro país estuvieron subalimentadas. Es decir: su dieta cotidiana no reunía los aportes nutricionales mínimos. Se trata del 3,8 % de la pobación. La estadística no contempla los datos de 2018, el peor año de la economía macrista y que sin dudas va a profundizar este escenario. En el trienio 2013-2015, esta condición afectaba al 3,4 % de la población (1,5 millones de personas) y venía con tendencia a la baja.

Argentina, Venezuela y Bolivia son los tres países de la región donde más creció la cantidad de personas subalimentadas, según la dependencia de la ONU.

Por su parte, la FAO también señaló que 3,8 millones de personas (8,7 % de la población) padecieron una situación de “inseguridad alimentaria grave” en el trienio 2015-2017. En el trienio anterior, esta situación aquejaba a 2,5 millones de personas (5,8 % de la población).

En el continente, la cantidad de personas con hambre creció por tercer año consecutivo. Ya afecta a 39,3 millones de personas (6,1 % del total de la población continental). Además, hay una disparidad de género: la inseguridad alimentaria grave afecta al 6,9 % de los hombres, pero ese porcentaje aumenta al 8,9 % entre las mujeres.

El informe advierte que una de las causas centrales de la malnutrición está en “los cambios que viene sufriendo el ciclo de los alimentos desde su producción hasta su consumo”. Esto afecta a la población más vulnerable y empobrecida, y se observa en un aumento del consumo de alimentos ricos en grasas, azúcar y de bajo valor nutricional. Es un fenómeno que se observa fuertemente en Argentina, con la caída del consumo de carnes rojas y lácteos, y el aumento de la ingesta de pastas, papas y harinas.