La ley y la trampa: qué esconde la prórroga de la jubilación de amas de casa

La Anses anunció con bombos y platillos que extenderá hasta 2022 la prórroga para el acceso a la jubilación de amas de casa y para completar los 30 años de aporte necesarios. Sin embargo, la medida tiene más de campaña electoral que en beneficios reales para las mujeres en edad de jubilarse.

 jueves, 27-junio-2019

La moratoria para acceder a las jubilaciones de amas de casa se prorrogó hasta 2022, pero el año de corte se mantiene en 2003 como fecha límite para reconocer aportes.


El próximo 2 de julio se iba a realizar una movilización nacional y masiva con la consigna Ni una Jubilada Menos, para reclamar por el final del programa de las denominadas Jubilaciones para Amas de Casa, que permitió a mujeres que tenían la edad de jubilarse pero no tenían los aportes obligatorios, acceder al beneficio completando el pago de los años faltantes.

La moratoria, implementada en 2014 por la ley 26.970, establecía que mujeres y varones accedan a una jubilación mediante la acreditación de los años del aporte obligatorio faltantes.

El plazo para presentarse a esta moratoria iba a vencer el próximo 23 de julio y desde diferentes organizaciones y frentes políticos se organizó una movilización para reclamar la postergación del plazo. Ante esto, la Anses, conducido por Emilio Basavilbaso, decidió sostener la prórroga hasta el 2022, pero no incluyó en esta ampliación el plazo de corte de los aportes. “Atento a la proximidad del vencimiento del plazo de vigencia y a los efectos de continuar garantizando el acceso al beneficio previsional, a las mujeres que presentan un mayor grado de vulnerabilidad, resulta oportuno recurrir a la facultad de prorrogar el mismo”, anunció el organismo.

Sin embargo, la medida que ahora obliga al pago de cuatro años de aportes, en 2022 hará que sean siete años, con la carga puesta completamente del lado de las potenciales jubiladas. “Actualmente las mujeres necesitan acreditar 4 años de trabajo formal y en 3 años van a necesitar acreditar 7 años de trabajo formal. Es decir, las amas de casa ya no podrán jubilarse”, explicó Luana Volnovich, diputada nacional de Unidad Ciudadana por la provincia de Buenos Aires.

Volnovich explica en un artículo publicado en el blog de su partido que la ley, prorrogada en 2016 solo para las mujeres, incluyó entonces “una primera trampa: no se modificó la fecha de corte. ¿Qué quiere decir esto? Que al no correrse el año hasta el cual se pueden acreditar aportes -que en la moratoria de Cristina Kirchner era hasta 2003- cada vez se necesitan tener más años aportados para acceder a una jubilación”, dice la legisladora y agrega que hoy una mujer para poder acceder a una jubilación a través de la moratoria necesita tener por lo menos cuatro años de aportes posteriores al 2003, es decir que solo se acreditan 26 o 27 años en lugar de los 30 obligatorios.

Con el anuncio de la nueva moratoria hasta 2022, Volnovich prevé una nueva trampa. “El gobierno, en lugar de establecer una nueva ley de moratoria donde se puedan acreditar nuevamente la totalidad de años para poder jubilarse, decide prorrogar la moratoria actual por tres años más; profundizando los problemas que ya traía ésta. Ahora cada vez se necesitan más años de aportes, es decir que en tres años se van a necesitan hasta siete años posteriores al 2003”, explica.

Con la moratoria previsional, abierta durante el gobierno de Cristina Fernández, más de tres millones de personas pudieron acceder a la jubilación mínima sin tener completados la totalidad de los años de aportes obligatorios, mediante el pago en cuotas de los años en deuda.