La nafta ya aumentó

La Cámara de Expendedores había dicho que los incrementos iban a concretarse los primeros días de septiembre, pero el jueves a la noche, después de la corrida del dólar, el valor de los combustibles subió. La desregulación y dolarización que habilitó el gobierno el año pasado hace que las petroleras prefieran exportar en lugar de abastecer a mejores precios el mercado interno.

 viernes, 31-agosto-2018

Se redujo el consumo en general y de las premium en particular. Y todavía no se computó el aumentazo de octubre.


Aunque los estacioneros dijeron que las naftas iban a aumentar los primeros días de septiembre, lo cierto es que algunas estaciones lo aplicaron después de la corrida cambiaria que tuvo al país en vilo el jueves 30.

Los efectos de la suba del dólar -que el jueves llegó a 42 pesos-, se trasladó de inmediato a los surtidores de algunas estaciones de servicio: las naftas aumentaron 3 pesos, haciendo que la súper pasara de 33,55 a 36,55, y la infinia de 38,55 saltara a 41,55.

En diálogo con este portal, Marcos Bornoroni, de la Cámara de Expendedores de la Región Centro, había justificado el aumento por los impuestos del sector, que en septiembre son de 1,6% en el caso de las naftas y 1,2 en gasoil.

“Las petroleras dicen que las naftas tienen un desfase del 14,5% con respecto a los precios internacionales, que se fue achicando con los aumentos de los últimos meses pero que se se agranda cada vez que aumenta en dólar en la Argentina”, aclaró el dirigente empresarial.

Sin embargo, como publicamos en Al Revés, la desregulación del mercado petrolero a partir de que el gobierno dio por finalizado el convenio con las empresas el 1 de octubre del 2017, no sólo provocó subas sistemáticas (mensuales desde julio de este año) sino que permitió que las petroleras prefieran exportar a partir de un dólar alto, sin preocuparse por abastecer a mejores precios el mercado interno.

Sin intervención del Estado, la suba de los combustibles afecta de manera negativa la movilidad de la ciudadanía, impacta en el costo del transporte público y de la producción, que luego se traslada de manera automática a los precios de todos los bienes y servicios, acelerando el proceso inflacionario.