“La pandemia también genera la conciencia social de los cambios pendientes”

El ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta, adelantó que se está trabajando en el desarrollo de los protocolos para el regreso de las clases presenciales y las estrategias para no perder a los estudiantes de sectores más vulnerables y en riesgo de caerse del sistema.

 miércoles, 24-junio-2020

Nicolás Trotta, ministro de Educación de la Nación, está trabajando en el diseño de los protocolos para el regreso a las clases


El regreso a clases y la continuidad de los programas de emergencia implementados para sostener la educación a distancia son dos de las principales preocupaciones de estudiantes, familias y docentes en tiempos de pandemia. Con la incertidumbre de los plazos como única constante, el ministro de Educación de la Nación adelantó que ya está trabajando y reuniéndose con los diferentes equipos de trabajo y representantes de los diferentes niveles educativos para el desarrollo de los protocolos para el regreso a las aulas.

En una entrevista con Nada del Otro Mundo, Nicolás Trotta reiteró que “la prioridad es el cuidado de la salud” y que desde ese punto se están definiendo los cronogramas de regreso a clases, primero apra los estudiantes que están terminando niveles en la primaria o la secundaria, y en último lugar lo harán los universitarios.

“Las universidades van a ser las últimas en regresar porque ahí hay un elemento epidemiológico de por medio por la preparación de las aulas. Lo que sí marcamos es que el sistema universitario es el que más preparado está para sostener la virtualización o la educación a distancia”, dijo.

Con respecto al balance de los 100 días de Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio, el ministro subrayó que “la continuidad educativa y pedagógica se sostiene a partir del compromiso de los docentes, que han permitido caminar distintos caminos para llegar a nuestros estudiantes”, aseguró. “En una Argentina atravesada por la desigualdad, la posibilidad del aprendizaje desde el hogar tiene diferentes rostros. Uno es la desigualdad socioeconómica, que tmbién impacta dentro del acceso a la tecnología, no solo la conectivada a la web vía fibra, que es una excepción, sino también el acceso a las computadoras. Creemos que fue un error suspender el programa Conectar Igualdad que permitía la distribución de computadoras a todos nuestros estudiantes. También condiciona la educación obligatoria es la trayectoria educativa de los adultos del hogar para acompañar a los más pequeños y adolescentes en este desafío de aprender. Ahí también se pone el foco, teniendo en cuenta que estamos en una pandemia y la proyección del regreso a las aulas se vincula a esa necesidad de recuperar la continuidad educativa y pedagógica. Muchos estudiantes no han logrado sostener el vínculo y eso va a impactar y estamos coordinando con las provincias estrategias para buscar a los estudiantes que probablemente no regresen por el desgranamiento que está sucediendo”, explicó.

En este contexto, el rol de los docentes aparece como el principal vector que sostiene el vínculo con el sistema. “Los maestros han tenido la capacidad no solo de encontrar distintos caminos para vincularse con los estudiantes, sino que en muchos casos se han transformado en el espacio de escucha de muchísimas familias en el marco de la pandemia y la angustia que genera, no solo en el cuidado de la salud sino la de la realidad económica y social, que ya era compleja desde antes. Entonces maestros y maestras se transforman en una referencia de muchas familias para acompañarlos. Eso sintetiza ese compromiso que ellos tienen y una responsabilidad que asumen y excede el desafío de enseñar a la distancia. Ese punto debemos destacarlo en todo momento y sintetiza un justo y merecido reconocimiento de la sociedad a lo que ha sido el rol de nuestros maestros en estos tiempos”.

“La pandemia lo que hizo fue iluminar la desigualdad, hubo un proceso de toma de conocimiento en general, no solo en Argentina sino en todos los países. Los sistemas educativos que tienen mayor capacidad de impacto en sus sociedades se vincular en la realidad de mayor justicia, en la distribución de riqueza y oportunidades. Ahí es donde nosotros consideramos que frente a los complejos y enormes desafíos que tenemos en la pandemia y el día después, en la reconstrucción del tejido social y recuperación de la economia, ahí es donde los estados pasan a tener un rol muy importante para promover esas realidades de igualdad sino también en generar los incentivos para el desarrollo de la economía, diálogo con el sector del trabajo y la producción. Ahí creemos que la agenda educativa debe tener una enorme prioridad y la prioridad en el campo de las políticas públicas tiene dos dimensiones básicas: uno son los consensos, el diálogo con las provincias, las universidades y los sectores del sistema educativo pero al mismo tiempo la priorización de los procesos de inversión. Consideramos que es necesario que en este mismo 2020 en un momento de una situación excepcional como la pandemia, romper la inercia de caida de la inversión educativa que viene sufriendo la Argentina desde 2015, que fue la primera vez que logramos superar el 6% de inversión educativa sobre nuestro PBI. Desde entonces hubo un proceso de enorme retroceso que repercute en nuestras universidades y por supuesto en nuestras escuelas. Ahí es donde esta pandemia, iluminando la desigualdad, también genera la conciencia social de los cambios pendientes que tienen nuestras escuelas”.