La pipa del despido

La fábrica de zapatillas Dass, que produce para la firma Nike, anunció 400 despidos y hay preocupación por un posible cierre. Llegaron a ser 1.460 operarios, de los cuales solo quedan hoy 640 (a los que hay que restar los nuevos despedidos).

 miércoles, 2-octubre-2019

La fábrica de la empresa Dass, donde se produce para la firma Nike.


La planta que la multinacional Dass tiene en El Dorado, provincia de Misiones, se vio conmocionada cuando los trabajadores vieron que se empezaba a retirar maquinaria de la fábrica. Alarmados ante esta situación, pidieron audiencias con los directivos y se enteraron que habrá 400 despidos en los próximos días. Significa una reducción de casi dos tercios de la dotación total que tiene hoy la planta.

En un principio, desde la patronal les comunicaron que se iban a despedir a los 640 trabajadores -300 ahora y 340 en diciembre-, lo que significaba el cierre definitivo. Cuando el hecho tomó estado público, desde Dass aclararon que habrá “un ajuste inmediato de hasta 400 personas”, tal como indicó Joao Batista da Silva, director financiero de la empresa, quien agregó que “no se cierra en diciembre”. El directivo de la empresa puso como condición para la continuidad después de 2020 que la cantidad de pedidos vuelva a crecer.

Quedarán apenas 240 trabajadores. En diciembre pasado, hubo 175 despidos y en junio hubo otro recorte de 97 trabajadores. Según detallaron los delegados, la planta llegó a tener en 2015 1.460 operarios trabajando. Desde allí en adelante, comenzó una caída en picada.

La fábrica produce casi en su totalidad para la firma Nike. La marca de la pipa –como se la conoce por su logo- habría reducido los pedidos a la mitad y eso habría motivado un nuevo recorte. También se producen algunos pares diarios para las marcas Fila y Asics, pero el volumen de pedidos de Nike es decisivo.

Según dicen los trabajadores, además de la baja en las ventas hay una conveniencia para las empresas de traer productos importados en lugar de fabricarlos en el país. La desregulación y la apertura indiscriminada, una vez más, le dan un golpe a la mandíbula a la industria nacional.