“La policía se forma considerando al pobre como enemigo”

Manuel Tufró, director del área de Justicia y Seguridad Democrática del CELS, recordó los antecedentes violentos de la Policía de Chubut, en una provincia con alta conflictividad social y en donde el gobierno de Mariano Arcioni aprobó el año pasado una serie de protocolos de seguridad similares a los implementados durante la gestión de Patricia Bullrich.

 martes, 3-agosto-2021

De espaldas al pueblo: la Policía de Chubut acumula casos de violencia extrema contra los sectores populares.


Los piqueteros, los mapuches, los pobres, los jóvenes, los militantes sociales, las mujeres, las personas son problemas de salud mental. Cualquiera de estos grupos puede convertirse en el blanco favorito de las fuerzas de seguridad.

La arenga de la Policía de Chubut en contra de los piqueteros todavía genera eco en todo el país. “La criminalización de la protesta social, la discriminación y el racismo institucional comienzan ahí: en la formación policial”, aseguró Manuel Tufró, director del área de Justicia y Seguridad Democrática del CELS.

Los resabios del modelo militarizado de formación policial de la Dictadura Cívico Militar se conjugan con la idea de un “cuerpo homogéneo” que se construye a si mismo enfrentando un adversario en común. “Es muy problemático que la policía se forme y capacite considerando a sus propios conciudadanos pobres como enemigos”, lamentó.

Entre las graves consecuencias que enumera el investigador aparece – además de la violencia contra los sectores populares – el corporativismo de la institución. “Las prácticas de encubrimiento cuando existen delitos cometidos por los propios policías es una clara expresión de eso”, señaló.

Flojos de papeles

Más allá de la “lectura criminalizante” del artículo 194 del Código Penal – referido al corte de ruta – que interpretan los aspirantes en su cántico, el especialista recordó los antecedentes de violencia extrema que registra la policía de esa provincia. La desaparición forzada de Iván Torres en el año 2003, el asesinato de Julián Antillanca en el 2010, o el reciente homicidio de Tino John mientras sufría un brote psicótico, son algunos de los ejemplos.

“Si bien en el caso de Santiago Maldonado la Policía de Chubut no tuvo una intervención directa, sí protagonizaron episodios muy violentos unos meses antes contra la comunidad mapuche Cushamen que terminaron con varios integrantes heridos de gravedad, con impactos de bala de goma en el rostro, en la cabeza y con pérdida de la audición”, detalló Trufó.

Por este último hecho, la Cámara Penal de Chubut confirmó una condena al jefe del operativo, Javier Solorza, por abuso de autoridad. “El fallo dice que se trató de un ataque armado irracional que violó las reglas sobre el uso proporcional de la fuerza. Sin embargo, después de ese episodio tan violento y de la condena judicial, no cambió nada. Hasta quizás han empeorado las prácticas policiales en Chubut”, expresó.

La represión como política de gobierno

Además del fuerte respaldo que recibieron de parte del jefe de la Policía, Miguel Gómez, y del siniestro secretario de Seguridad, Federico Massoni, la actuación violenta y desmedida de las fuerzas policiales está avalada por el gobernador Mariano Arcioni.

Manuel Tufró trajo a la memoria que Chubut aprobó el año pasado una serie de protocolos de seguridad muy similares a los implementados durante la gestión de la ex ministra Patricia Bullrich y que fueron derogados por el gobierno de Alberto Fernández en diciembre de 2019.

Desde el CELS solicitaron que se supriman dos protocolos referidos al uso de armas de fuego y a la intervención en manifestaciones públicas. “Esos protocolos no solo transgreden los estándares del uso racional de la fuerza, sino que además son muy malos técnicamente porque no dan indicaciones precisas sobre la actuación policial”, comentó el docente de la UBA.

Como corolario de la situacion, hay elecciones de medio término. “Las características violentas de la Policía de Chubut vienen siendo explotadas y promovidas por algunos políticos o candidatos como si fueran rasgos positivos y los utilizan para sus campañas electorales sin tener en cuenta las consecuencias que esto tiene a la hora de formar a estos policías”, concluyó.