La precarización tiene cara de mujer

Las mujeres argentinas participan menos del mercado laboral que los hombres. Según un informe de CIPPEC, cuando logran la inserción, sufren la informalidad y registran muchas más intermitencias en los empleos que los varones. Como si esto fuera poco, el 96% dedican el doble de horas semanales al trabajo no remunerado – tareas de cuidado – que sus compañeros y, entre los sectores más humildes, el 55% tiene a una mujer como principal sostén del hogar.

 viernes, 6-marzo-2020

"Eso que llaman amor, es trabajo no pago". Las mujeres argentinas tienen menos acceso al trabajo que los hombres y resignan actividades personales frente a las tareas de cuidado


Nos siguen pegando abajo…arriba y a los costados. A pocos días de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC) difundió el informe “8M: La autonomía económica de las mujeres va más allá del mercado laboral” que brinda datos estadísticos respecto de la situación de las mujeres respecto del mundo del trabajo y las variables – sobre todo la pobreza – que influyen de manera directa y profunda para que la brecha entre hombres y mujeres continúe siendo preocupante.

De acuerdo al documento, mientras el 81% de los hombres participan del mercado laboral en Argentina, sólo el 62% de las mujeres accede al mismo derecho. Esta brecha del 19% asciende al 28% en los sectores de menor nivel socioeconómico. Uno de los factores que inciden para que exista esta desigualdad es la presencia o no de niños/as en el hogar, dado que muchas mujeres realizan las tareas no remuneradas de la casa, como es la crianza y el cuidado de los/as hijos/as.

Por otra parte, el informe detalla que aquellas “privilegiadas” que logran conseguir un trabajo, están expuestas en mayor medida a la informalidad – trabajos en negro, sin aportes ni obra social, etc. – y que, además, tienen muchas más fluctuaciones o intermitencias en su trayectoria laboral. En algunos casos, uno de los motivos de este “ir y venir” del mundo laboral es el cansancio por el trabajo no remunerado: el 96% de las mujeres argentinas prepara la comida, hace las compras, limpia la casa o cuida a otras personas, realizando jornadas que duplican las horas semanales de los hombres: 18,3 horas frente a 9,2 horas.

También desde el CIPPEC analizaron cuántas mujeres son quienes sostienen económicamente el hogar. El 36% de los hogares argentinos, tiene una mujer como Principal Sostén de Hogar (PSH), porcentaje que varía de acuerdo al sector socioeconómico. Por ejemplo, en el 10% más rico de la población, solo 1 de cada 4 hogares tiene una mujer como PSH: pero en el 10% más pobre, ellas lideran el 55% de los grupos familiares. Aquí cobran protagonismo los hogares unipersonales y monomarentales.

Frente a todos estos datos, el documento explicita que para conseguir una verdadera autonomía económica, tienen que existir decisiones libres y en condiciones decentes, ya que el trabajo precarizado tanto fuera como dentro de los hogares, sólo consigue perpetuar las desigualdades existentes. Los especialistas, concluyen, que es necesaria la implementación de un Sistema Integral y Federal de Cuidados que reconozca las tareas no remuneradas, que redistribuya las mismas a través de la ampliación de servicios públicos de cuidado de calidad y que represente y recompense a las trabajadoras del cuidado.