La puerta giratoria de las reservas

El último desembolso del FMI ingresó hace sólo un mes y las reservas ya perdieron un 80 % de ese monto. Christine Lagarde mandó 10.835 millones de dólares y habilitó al Gobierno a venderlos para contener el dólar y el Gobierno ‘quemó’ 8.555 millones en un suspiro. Las consecuencias de la financiarización de la economía argentina.

 miércoles, 8-mayo-2019

Guido Sandleris y Nicolás Dujovne con Lagarde. El FMI abrió la puerta y el Gobierno salió a liquidar reservas a alta velocidad.


Lagarde abrió la puerta y Dujovne y Sandleris salieron a jugar. El 9 de abril, las reservas argentinas recibieron los 10.835 millones de dólares del último desembolso del FMI y el Gobierno fue autorizado a vender esos fondos para estabilizar el mercado cambiario. Sólo un mes después, el Banco Central ya perdió 8.555 millones, un dato remarcado en una publicación del sitio especializado BAE Negocios.

La bicicleta gira perfectamente: el dinero entra a través del Fondo, el Gobierno lo vende rápidamente para contener el tipo de cambio ante la demanda de dólares, y los inversores que toman esos dólares, mayoritariamente, los sacan del país en alguna de las formas de la fuga. O sea, los dólares entran, pasan por la puerta giratoria del Banco Central y salen recargadas de intereses que pagará el pueblo argentino para volver a las manos de los mismos sectores que enviaron esos fondos en primer término.

La rueda se completó ayer, cuando las reservas cayeron 1.926 millones de dólares tras el pago de capital e intereses a tenedores del Bonar 2021. La retención de inversiones en pesos fue todavía más baja que la que esperaba el Gobierno, pero tiene lógica: estos bonos son a largo plazo y su plazo final queda después de la enorme lomada financiera que suponen los años 2021 y 2022 por los vencimientos de la deuda contraída por este Gobierno en los mercados internacionales y con el FMI.

El miedo no es zonzo, y el miedo al default mucho menos, podría decir alguien apelando al refranero barrial.

El dato, además, tiene otra importancia. Hoy llegó la cuarta misión revisora del FMI liderada por Roberto Cardarelli, y el ‘poder de fuego’ de las reservas a la hora de enfrentar los vaivenes del mercado cambiario es una variable que se tendrá muy en cuenta. Con el último desembolso del FMI, las reservas pasaron de 66.662 millones a 77.481 millones, pero ayer cerraron en 68.926 millones. Pero esas son las reservas brutas: el disponible real, que el Gobierno no difunde, es mucho menos. Según distintas consultoras, ese número ronda entre los 20.000 y 30.000 millones de dólares.