La revolución de la depre

Junto con los precios y la crisis, la infelicidad también aumenta entre los argentinos, que desde hace un par de años comenzaron a mostrar síntomas depresivos y vivencias de malestar profundo.

 jueves, 23-mayo-2019

Entre 2017 y 2018, la felicidad es un estado cada vez menos frecuente en el ánimo de los argentinos de todas las clases sociales.


Un nuevo estudio del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica muestra que la depresión y los sentimientos de infelicidad están en ascenso.

La investigación, que llevó como título “La mirada en la persona como eje del desarrollo humano y la integración social. Deudas y desigualdades en la salud, los recursos psicosociales y el ejercicio ciudadano”, tuvo como eje el análisis y relevamiento de aspectos subjetivos como el desarrollo y el cuidado de la salud psicofísica, los recursos y habilidades cognitivas-afectivas y “el pleno ejercicio ciudadano en democracia”.

De acuerdo al análisis, “todos estos parámetros constituyen funcionamientos sociales, relacionales, psicológicos, políticos y ciudadanos requeridos tanto para el bienestar material como subjetivo, a nivel individual y colectivo”, y wn base a estas variables se pudo observar que mientras en 2010 el 7,5% de los encuestados mostró una percepción negativa de su estado de salud, ese índice llegó al 15,7% en 2018.

La infelicidad fue otra de las variables contempladas en el trabajo, que entre 2014 y 2017 mostró una tendencia descendente, mientras que en 2018 volvió a subir, con un 13,6% de personas que se consideraron “poco o nada” felices, de acuerdo a la aplicación de pruebas sobre sintomatología ansiosa o depresiva.

Por otra parte, en cuanto a la brecha socioeconómica, mientras en 2017 el 4,4% de las personas de clase media-alta manifestaba sentirse infeliz, en 2018 ese índice llegó al 6,7%. En los sectores pobres o muy pobres, ese porcentaje se ubicaba en el 18,9% en 2017 y trepó al 22,4% durante el año pasado. En otra respuesta de la encuesta, el 15% de los consultados dijeron no tener proyectos personales, una variable que había mostrado descenso en años anteriores.

En las conclusiones del estudio, los investigadores indicaron que la “deuda social dificulta o marca injustas condiciones de bienestar, necesarias para una adecuada integración y desarrollo de las personas y los grupos a la vida económica, social y política”.