Darío Gomez Pucheta

 

columnista alreves.net.ar

La revolución en bicicleta

En el contexto social y político del Mayo francés en 1969, Henri Lefevbre daba una “…Advertencia decisiva: la crisis de la ciudad tradicional acompaña a la crisis mundial de la civilización agraria, igualmente tradicional. Una y otra van unidas, e incluso coincidentes. A “nosotros” corresponde resolver esta doble crisis, sobre todo creando con la ciudad nueva la vida nueva en la ciudad…La reforma urbana es una reforma revolucionaria…Da lugar a una estrategia que se opone a la estrategia de clase hoy dominante”(1)

En Córdoba este fenómeno es visible y notorio. La expansión de la frontera agropecuaria tuvo como consecuencias la reducción del bosque nativo en la provincia hasta llegar a solo el 4% del existente originariamente, y a la explosión de la construcción de edificios durante la primera década del presente siglo como contrapartida.

Con la reducción del bosque nativo las poblaciones originarias y campesinas fueron expulsadas, trasladándose a las ciudades engrosando las villas de emergencia de las principales ciudades del país, entre ellas la capital cordobesa. En igual sentido, las ganancias extraídas de la producción agropecuaria se multiplicaron en el desarrollo inmobiliario de edificios y barrios privados, con mano de obra (en el mejor de los casos) de esas mismas personas que provenían del campo. Sólo para dimensionar este proceso, se debe considerar que la tasa anual de deforestación fue del 5 al 9 por ciento, mientras que en el Amazonas no llegaba al 0,4 por ciento. En tanto, mientras entre el 2001 y el 2008 el incremento de viviendas en Nueva Córdoba fue del 40%, la población sólo aumento en un 23%.

Este fenómeno tiene su repercusión en el plano urbanístico, que puede caracterizarse por la densificación en el uso del espacio público, la proliferación de encuentros sociales, la segmentación del socio-territorio y el aumento del tránsito automotor. Aspectos claramente observables en los barrios Nueva Córdoba y Güemes.

Este último, tradicionalmente popular resiste a la gentifricación con teatros independientes, actividades culturales y bicicletas. Los Biciurbanos ofrecen un Taller de Ciclomecánica “…un espacio destinado al público en general, y sobre todo a quienes tengan ganas de aprender sobre mecánica y formas de mantener y reparar la bicicleta. Es un espacio de encuentro donde siempre alguien te da una mano, se comparten mates, risas, trabajo, mucho amor y pasión por las bicis…es gratuito y cuenta con las herramientas necesarias para hacer reparaciones. No hay un profesor ni temario fijo, sino que se va construyendo y compartiendo el conocimiento entre todos los participantes.”(2)

Compartir la tarde en el taller, es vivir una experiencia que posibilita estar en la ciudad que los discursos hegemónicos y los medios de comunicación desconocen o invisibilizan. La calle se convierte en taller, ocupada por pedazos de lo que alguna vez fueron bicicletas y serán recuperadas, bancos, repuestos, herramientas, personas abiertas a aprender y a compartir libremente sin la mediación de una transacción mercantil, el fin es compartir intergeneracionalmente y sin distinciones de ningún tipo mientras solucionan los problemas de movilidad y recreación.

Ante los fenómenos del crecimiento en la ciudad, los ciudadanos de BiciUrbanos promueve este medio tradicional y la vez alternativo, para circular por la ciudad gratis o a bajísimo costo, de forma saludable, sin emisiones de dióxido de carbono y favoreciendo a reducir el ritmo; ya que “la degradación tiene que ver con la prisa” (tal cual lo predica el escritor y naturalista español Joaquín Araujo).

Una simple idea como reparar una bicicleta, reciclando repuestos o reutilizando otros; promueve el encuentro, la solidaridad, vivir la ciudad en toda su dimensión, en el espacio público como un lugar que nos pertenece a todxs y en el armónico movimiento de pedalear, es algo que no se encuentra en el imaginario referenciado a una revolución, pero si claramente es un proceso instituyente con roles y funciones no tradicionales, que promueve desde múltiples direcciones una reforma revolucionaria para la Córdoba conservadora.

En palabras de Lefevbre, hacer uso colectivo del derecho a la ciudad es una revolución. En este caso en bicicleta.

Notas:
1-
Lefebvre, Henri. El Derecho a la Ciudad. 1° Edición. Ed. Península. Barcelona.
2- Descripción del espacio en el blog biciurbanos