La salud en los barrios de Córdoba

Los centros de atención primaria han tomado mayor protagonismo en el marco de la cuarentena. Representan el contacto más inmediato que tienen los vecinos en materia de salud. Sin embargo, la realidad de sus trabajadores dista de ser la ideal: reclaman por la falta de equipos y medidas de higiene adecuadas, la diferenciación de espacios y, en algunos casos, el recorte de sus ingresos desde antes de la pandemia.

 lunes, 11-mayo-2020

Los trabajadores de la salud que atienden en los barrios vieron modificadas sus tareas en el marco de la cuarentena: trabajan con sus teléfonos, asisten con sus autos a los domicilios y, en algunos casos, sufrieron recortes de sus ingresos


A más de 50 días del aislamiento social, preventivo y obligatorio, las diversas realidades en el ámbito de la salud comienzan a emerger a la par de las demandas de los vecinos y los reclamos de sus trabajadores. En este contexto de pandemia, los 100 centros de salud de atención primaria que funcionan en la ciudad representan un espacio fundamental, tanto para dar respuestas a esas primeras consultas, como también para garantizar el derecho a la salud sexual y reproductiva de muchas mujeres, entre otras necesidades.

Desde la comisión directiva del SUOEM, María Elena Silva – médica generalista del Centro de Atención Nº 91 de Villa Bustos en la zona Sur de la ciudad de Córdoba – explicó a Al Revés la importancia de los dispensarios en el territorio. “La mayoría de los centros de salud asisten a una población que oscila entre los 10 a los 20 mil habitantes, dependiendo de la zona. Más del 70% de las consultas no requiere de complejidad en relación a sonido de aparatología y laboratorio”, detalló.

Al comienzo de la pandemia, desde la secretaría de Salud de la Municipalidad de Córdoba se realizó una división entre estos espacios, algunos destinados específicamente a atención del Covid-19. “Nosotros junto a las organizaciones territoriales nos quejamos porque dejábamos sin atención a grandes cantidades de población”, precisó la profesional de la salud. A partir de hoy lunes 11 de mayo todos los centros de atención primaria pasaron a ser “mixtos”: reciben consultas tanto de coronavirus como de otras patologías. “Pero no todos cuentan con los equipos de protección necesarios, más aún teniendo en cuenta que la ciudad de Córdoba ya ingresó en la fase de transmisión comunitaria”, señaló la médica municipal.

Una situación similar atraviesan los profesionales y vecinos del Centro de Atención Nº 6 de Villa Rivera Indarte, en la zona norte de la ciudad. Sus trabajadores reclaman contar con espacios diferenciados que sean sanos/limpios para poder continuar con otros programas como el control de embarazadas, de recién nacidos, de personas hipertensxs y diabéticos. Como una manera de dar respuesta, los profesionales del equipo improvisaron la atención domiciliaria para evitar el contacto con los casos sospechosos de Covid-19, pero advirtieron que no tienen garantizadas todas las medidas de higiene y bioseguridad requeridas en esas instancias. Hasta que se resuelva esta situación, continuarán con la atención de urgencias y la entrega de anticonceptivos, leche y medicamentos en general.

Todo a pulmón y con menos ingresos

Por otra parte, las condiciones laborales de los trabajadores de la salud de los barrios sufrieron alteraciones en el marco del aislamiento obligatorio. “Muchos profesionales asistimos y respondemos consultas con nuestros teléfonos”, subrayó María Elena Silva. “Algunos también estamos poniendo nuestros autos para la entrega de medicamentos y atención domiciliaria, todo por el mismo sueldo”, detalló. Con relación a los ingresos, la médica remarcó que algunos profesionales municipales desde enero cobran como sumas “no remunerativas” tanto la bonificación del 30% por atención en zonas desfavorables, como el título. “Estos son ítems que representan el 50% del sueldo”, puntualizó.

A esta compleja realidad se le agrega lo sucedido el viernes pasado cuando el Concejo Deliberante aprobó la ordenanza que establece la reducción a 6 horas de las jornadas laborales de empleados/as municipales, lo que significa una quita del 10% de sus ingresos.