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“La situación de mi hijo en Bolivia es muy complicada, injusta e ilegal”

Ayer se cumplieron siete meses desde que Facundo Molares está detenido de manera ilegal en la cárcel de máxima seguridad de Chonchocoro, en Bolivia, y su papá continúa reclamando la repatriación de su hijo al gobierno argentino y a organizaciones de derechos humanos de todo el mundo. El fotoreportero argentino fue apresado mientras estaba internado por una insuficiencia renal severa, luego de que hiciera el registro de las imágenes de la toma de un puente cerca de Santa Cruz, en la que dos personas fueron asesinadas durante la represión de las fuerzas armadas de la dictadura que derrocó a Evo Morales.

 Martes, 30-junio-2020

Hugo Molares, papá de Facundo, reclama la intervención del gobierno argentino en la repatriación de su hijo, detenido mientras realizaba la cobertura fotográfica de la toma de un puente durante el golpe de estado en Bolivia.


Desde el 29 de noviembre pasado, Facundo Molares está detenido en la cárcel de máxima seguridad de Chonchocoro, en Bolivia, a más de cuatro mil metros de altura sobre el nivel del mar, en un desierto donde todas las noches la temperatura baja a menos de cinco grados bajo cero. Facundo es fotoreportero, estaba en Bolivia realizando la cobertura periodística de las elecciones y cuando comenzaron las protestas por el golpe de estado al gobierno de Evo Morales, comenzó a registrar material de las manifestaciones y la represión de las fuerzas armadas. En ese escenario, Facundo se descompensó y tuvo que ser internado de urgencia, entró en coma y por orden del gobierno de facto quedó detenido en una causa que su padre, Hugo Molares, define como “absolutamente ilegal”

“La situación de mi hijo es muy complicada, injusta e ilegal. Está en Chonchocoro, la cárcel de máxima seguridad de Bolivia, a 4500 metros de altura, en un desierto con temperaturas que de noche descienden a 5 o 7 grados bajo cero, sin calefacción, se tienen que abrigar con lo que tienen, están mal alimentados, no reciben visitas por el tema de la pandemia y se tienen que arreglar con un plato de fideos al mediodía y nada más”, cuenta el juez de paz de Trevelin, Chubut, y quien está al frente de todos los reclamos para conseguir la repatriación de su hijo.

En una charla con Nada del Otro Mundo, Molares padre agraga que Facundo sufre de hipertensión, perdió la visión del ojo derecho como consecuencia de los tratamientos a los que está siendo sometido y que tiene un edema pulmonar y una insuficiencia renal por la que no está siendo atendido. “Está en circunstancias muy duras, además es víctima de un proceso absolutamente ilegal, que ha hecho la dictadura boliviana contra él y hace más de siete meses que está en esas condiciones”.

Entre los recursos que presentó para pedir por la libertad de Facundo, Hugo escribió una carta abierta al presidente Alberto Fernández, que ya fue ingresada en la Casa Rosada. “En Cancillería, los consulados que están en Bolivia están trabajando bien, mi reclamo es contra el personal político, el gobierno que no ha mostrado ninguna sensibilidad. La respuesta que tuve fue que hay una imposibilidad de hacer nada con respecto a Facundo porque el gobierno no reconoce al gobierno de facto de Bolivia. Lo cual es una medida en la que no estamos en desacuerdo, es una dictadura brutal, pero no es cierto que no puedan hacer nada, porque Argentina no ha roto relaciones con Bolivia, la sede de la Embajada está abierta, se siguen haciendo negocios, o sea que son más excusas que otras cosas”, dice y agrega que el contacto con su hijo es esporádico, vía telefónica, y que intentan hacerle llegar los medicamentos que necesita por las vías posibles.

“Está bien de ánimo pero está consciente de su estado de salud, estamos tratando de que no le falte la medicación y se preocupa y se pregunta por qué sigue en esas condiciones, en una causa absolutamente inventada, que analizamos durante horas con los abogados de Bolivia, y es absolutamente ilegal”, cuenta y relata las circunstancias en las que Facundo fue detenido. “Él estaba haciendo una cobertura de las elecciones en Bolivia, pero ya se sentía mal desde unos días antes, temía tener hepatitis, dengue o algo así, estaba muy débil, con fiebre, había concurrido a Monteros, donde hay un centro asistencial moderno y fue para ahí. En ese momento se encuentra que en el puente había mucha convulsión, aprovecha para tomar registro de eso y como se sentía tan mal, se descompone, lo atienden en una sala de auxilio muy básico, y como ven que se pone mal, lo internan, y ahí lo tienen que asistir con respirador y en un estado de coma inducido, con drenajes y diálisis y luego pasó a terapia intensiva. Estaba haciendo sus últimas experiencias de fotografía y registro, y ya se volvía. Estaba parando en Santa Cruz, donde la derecha boliviana es muy fuerte y los conflictos eran muy agudos. Me dijo que estaba preparando todo para regresar”.

El relato termina con un episodio de cinismo, que vivió Hugo junto a su pareja, cuando viajaron a Bolivia a buscar a Facundo y fueron detenidos también por el gobierno de facto. “Cuando fuimos a buscarlo, fuimos detenidos con mi señora, y una de las cosas que se regodeaba el policía que decía que estaba entrenado en Estados Unidos, decía que como gobernaba Macri no esperáramos nada, porque nadie nos iba a ayudar, que estábamos aislados en el mundo. Yo esperaba que con el cambio de gobierno hubiera intervención humanitaria, que dice rescatar la doctrina de los derechos humanos. Eso es lo que estoy pidiendo”, concluye.

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