“La tranquilidad no depende solo de un gobierno”

El presidente Mauricio Macri volvió a tirarle la mochila de la situación de inestabilidad e incertidumbre que vive el país a la oposición. Reiteró que entiende “el desahogo y el enojo que muchos argentinos expresaron en las PASO” y sostuvo que “tiene la responsabilidad de liderar este país hasta que logre la calma”.

 jueves, 29-agosto-2019

Macri habló en Tandanor antes de que abrieran los mercados. Cuando le tiró la pelota a la oposición, empezó a sonar una alarma.


Mauricio Macri salió a hablar antes de la apertura de los mercados. Sabedor de que los anuncios de ayer iban a generar un río tremendamente revuelto, volvió a dar un mensaje en el que apuntó contra la oposición intentando hacerla corresponsable de la situación angustiante que vive el país. “Se generó una incertidumbre política con estas PASO, que han tenido lamentablemente consecuencias económicas. Unas PASO mal diseñadas, que no son más que una encuesta, que debe ser la más cara de todas, pero que han tenido la capacidad de desencadenar una crisis como la que estamos viviendo”, arrancó el presidente.

Si bien dijo tener “la responsabilidad de liderar este país hasta que logre la calma y podamos tener las certezas que hoy no tenemos en esta coyuntura” y aseguró que sus intenciones “no son egoístas y que son pensadas más allá de cualquier especulación personal”, le tiró el fardo a la oposición: “Tenemos 59 días por delante hasta llegar a las elecciones y que transcurran de la mejor manera es mi responsabilidad como presidente, pero nunca depende solo de un gobierno”. Dato llamativo: cuando Macri pronunció esa frase, en Tandanor –donde se realizaba el acto-, empezó a sonar una alarma (ver minuto 6:00 del video). Ironía del destino.



“Todos los que ocupamos de una u otra manera el rol de liderazgo en nuestro país sabemos el peso que tiene cada paso que damos y como incide en el presente y el futuro de los argentinos y también sabemos muy bien qué hacer para incidir en que ese presente y ese futuro sean los más tranquilos y ordenados posibles”, expresó Macri. El destinatario claro, aunque sin ser nombrado, fue Alberto Fernández.

Pidió a todos los sectores “contribuir a esa tranquilidad, sin generar miedo ni desconcierto sino un clima de paz y encuentro”. Sin embargo, a pesar de que Macri anunció que de su parte “está todo el compromiso para dialogar y cooperar con todos los que haga falta”, en la práctica proscribe –no por la coerción, sino por la inoculación de miedos y fantasmas- la palabra del principal sector opositor. El gobierno busca que cada palabra que diga Alberto Fernández sea visto como una proclama poco menos que golpista.

El diálogo, en la visión de Macri, solo puede ser posible si el opositor se pliega a decir lo que Macri quiere y a firmar un acuerdo de corresponsabilidad ante el hundimiento del barco de la economía argentina. A eso apuntará en estos meses que quedan hasta el 27 de octubre. La pregunta es si el fin real de esa estrategia es la quimera de revertir la elección o apenas llegar hasta el fin del mandato.