Lacunza va a rascar la olla a Washington

El ministro de Hacienda se comunicará hoy con las autoridades del FMI y a fin de mes irá a Washington para intentar obtener la autorización del organismo para un nuevo desembolso por 5.400 millones de dólares. El Gobierno busca el oxígeno financiero para llegar a diciembre o, aunque sea, a octubre.

 Martes, 10-septiembre-2019

Hernán Lacunza tendrá una misión que, si bien no es imposible, sí plantea dificultades.


El Fondo Monetario Internacional sigue manifestando públicamente que apoya a la Argentina –más bien, a su actual gobierno- y su programa económico, acuerdo stand by incluido. Sin embargo, se sabe que al interior del organismo la situación no está tan clara. Por eso, Hernán Lacunza, el ministro de Hacienda, tendrá contacto telefónico hoy con las autoridades del FMI y mañana se confirmará qué día de septiembre viajará a Washington para intentar destrabar el desembolso de 5.400 millones de dólares.

Ese desembolso estaba previsto para el 15 de septiembre. Ahora, la situación cambió: Lacunza viajará a fin de mes a Estados Unidos, tratará de suavizar las oposiciones –especialmente de países europeos- y buscará los recursos para llegar hasta el 10 de diciembre sin profundizar la postergación de pagos (el default selectivo, o reperfilamiento) en el que el Gobierno ya cayó al emplazar vencimientos de deuda.

Los 5.400 millones de dólares son casi tan necesarios como respirar para la gestión Macri. Desde las PASO, el Banco Central dejó escapar de las reservas casi 16 mil millones de dólares, más que lo que hoy queda como disponible real. Para peor: la sangría no se detiene y si bien el dólar pasó unos días en calma las reservas siguieron cuesta abajo.

Por su parte, el FMI quiere revisar a fondo el informe técnico realizado por la misión del organismo que pasó por nuestro país hace algunas semanas. Además, debe poner sobre la mesa la nueva situación argentina: un candidato opositor semi-electo, una nueva devaluación, reservas por el piso, postergación de pagos de deuda y las restricciones cambiarias, última triste novedad del naufragio económico macrista. En medio de este cuadro, está el cambio de autoridades del FMI y cierta oposición interna a continuar financiando el desastre argentino.

La gran incógnita es qué pasará si el Gobierno no logra tomar la última bocanada para llegar hasta el final.