“Las grandes fortunas están más para recibir que para dar”

Para Felipe Pigna, el debate sobre un posible impuesto a los patrimonios multimillonarios se encontrará siempre con la negativa de sus propietarios a tributar por sus fortunas. En tiempos de pandemia y aislamiento, el historiador rescata sin embargo la oportunidad de que las sociedades produzcan un cambio profundo en las estructuras de los estados y garanticen a través de él el acceso a un mejor sistema de salud.

 viernes, 10-abril-2020

La reticencia de los millonarios a colaborar es una constante en la historia argentina, cuenta Felipe Pigna.


“El mercado no cura, hace negocios. Lo que te va a curar es un Estado organizado, que garantice el sistema de salud, que coordine, aúne esfuerzos”, dice Felipe Pigna, enfocado en las lecciones que está dejando la pandemia a las sociedades que estén atentas a los errores que cometieron por asociarse al neoliberalismo. “En el Financial Times salió una editorial que llama a los estados a intervenir, a ser más partícipe, con una economía más social, una cosa que nunca creí ver y estamos viendo. Por supuesto que hace falta que haya cambios estructurales, pero que estos órganos de culto del liberalismo tengan que admitir que el Estado debe tener un rol protagonico es sorprendente”, dice, en una entrevista con Nada del Otro Mundo.

En ese aprendizaje, la historia y su conexión con el presente juega un rol central. “Creo que no hay que confiar en la memoria popular, no por desconfiar del pueblo sino por esta frase hueca de que el pueblo tiene memoria. El pueblo tiene memoria si entre todos ayudamos a sostener la memoria. La memoria popular no es inmanente sino que hay que construirla cotidianamente. Hay olvidos, hay tropezar muchas veces con la misma piedra”, define y agrega que el trabajo será entonces “sostener y recordar lo que pasó para que no nos vuelva a pasar”.

En ese capítulo de la memoria popular, Pigna subraya el pasado cercano. “Debería operarse un cambio en las sociedades, en los pueblos que han sido víctimas del abandono, de las políticas conscientemente destructivas del aparato de salud. Como Argentina, donde se intentó destruir el aparato sanitario en los últimos cuatro años. Porque no se trata de abandono, que es otra cosa. Más demostración que esto de lo que es el liberalismo no vamos a encontrar. Si no lo vemos es porque no queremos. Está muy a la vista y quizá falta ser un poco más didáctico en la conexión de un modelo económico y sus consecuencias cotidianas, no se trata de teorías sino de cómo estos modelos matan, de cómo el modelo neoliberal mata a la gente”, resume.

La crisis económica que dejará el coronavirus en todo el mundo golpeará primero a los países pobres como la Argentina, donde en los últimos días se comenzó a debatir la creación de un impuesto extraordinario a las grandes fortunas para solventar los gastos, también extraordinarios, que está realizando el Estado nacional para sostener la salud pública. Sobre la resistencia de los grupos de poder y los grandes medios de comunicación a esta iniciativa, Pigna opina que, por ahora, el supuesto debate “no existe” sino que solamente hay “griteríos”.

“En el mundo es una de las leyes más comunes, los impuestos a las grandes fortunas. Todos los países lo tienen. Los países aparentemente liberales tienen grandes niveles de imposición, por eso existen los paraísos fiscales. Les quedaría más cómodo evadir en Wall Street, pero se inventan los paraísos porque en esos países donde viven la presión fiscal es grandísima. Obviaamente que existen impuestos diferenciales, a la renta y a las grandes fortunas en todo el mundo”, dice y agrega que lo que hay en Argentina es la “negativa de parte de los poderosos a pagar un centavo”.

“San Martín se enojó mucho cuando vio que la gente rica era muy reticente a colaborar con la causa. Lo mismo le pasó antes a Mariano Moreno que hizo una colecta a través de La Gazeta y los primeros en hacerlo fueron los esclavos. Ahí dice que podrá venir despues la colaboración de los que más tienen, pero que la más importante fue la de los desposeídos que se desprenden de lo que no tienen”, relata. “Carlos Pellegrini, uno de los más lúcidos y pensantes que tuvo la oligarquía y que tenía algún sentido social, cuando se encuentra al país en bancarrota, en default, después de la crisis del 90, reúne a las fortunas más grandes del país y les dice que si no juntan 10 millones de pesos, que era muchísima plata, él no asumía la presidencia porque el país estaba quebrado. Hubo una deliberación, no le daban la respuesta, entonces dijo que renunciaba. Ahí apareció el dinero, que no era una contribución patriótica sino un préstamo”.

“Hay una reticencia muy importante a querer colaborar con el país. Las grandes fortunas están más para recibir que para dar, los que ganaron muchísimo dinero en los últimos cuatro años, entre los que podríamos incluir a la familia presidencial que se retiró del gobierno en diciembre pasado. Y funcionan con extorsión, que si les ponen impuestos se van del país o cierran fábricas, y los que se encargan de enunciar esas extorsiones son los grandes medios de comunicación. Van instalando las opiniones sobre que son los generadores de empleo, los que invierten, a quienes hay que proteger”, analiza el historiador.

“Es muy obvio que los ricos pagan muy poco, pero es difícil instalar la idea porque hay un sector muy importante de la sociedad, muy conservador y muy tendiente a no querer pensar, que no tiene que ver con su ubicación en la escala social. Mucha gente que la está pasando muy mal se opone al impuesto a la riqueza. Ahí entran a jugar muchos factores, la expectativa aspiracional de que algún día van a ser ricos y los puede afectar, la cuetión de donde se paran ideológicamente ante el resto de la sociedad, algo que los distinga de los llamados pobres. Por qué se dan estas simpatías y solidaridades de clase bastante raras, gente que no está cobrando su sueldo pero no les gusta que les pongan impuestos a las grandes fortunas. Ahí esta el trabajo de los grandes medios de comunicación. Los grandes miedos de comunicación, que ya no son medios sino que son fines. Los medios permiten intermediar entre la realidad y te hacen pensar, estos te dicen quiénes son los buenos, los malos, lo que tenés que pensar”, concluye.

Audio completo de la entrevista: