Despejado

19°

Córdoba
Capital

suscripcion alreves.net.ar
Susana Andrada

Trabajadora Social. Docente FCS-UNC

columnista alreves.net.ar

¿Las mujeres festejamos el 8 de marzo?

 

El día de la mujer se volvió festejo. Pero fue pensado, y para muchas sigue siendo, día de reclamo y conmemoración. Desde 1908 se reclama por la igualdad de derechos. En aquel momento era el derecho al voto y mejores condiciones laborales. Pedían jornadas de 8 horas, mejores salarios y un tiempo para amamantar a sus hijos. No muy distinto a lo que pedimos ahora. Son las huelgas de las trabajadoras textiles a principio del siglo XX en EEUU, la movilización de las mujeres socialistas y anarquistas en diferentes lugares del mundo, y el incendio de una fabrica en New York en 1911 donde murieron 123 mujeres porque se les impidió abandonar sus lugares de trabajo. Los hechos que conmemoramos, recordamos colectivamente, homenajeamos, remiten a aquellas mujeres de principio de siglo, pero también a todas las que en la historia lucharon por la igualdad de derechos (reconocimiento, respeto y valoración de la diferencia)
La historia que conocemos como universal está escrita por los que dominan, quizás por eso nuestras mujeres latinoamericanas, indígenas, nuestras gestas, quedan en la sombra. En 1910 se realizó en Buenos Aires el primer congreso feminista. Y antes de eso, gloriosas mujeres pelearon por independizarnos de España y por la igualdad de los pueblos originarios en la naciente Argentina (no solo bordamos la bandera que cruzó los Andes). Juana Azurduy, mestiza, soldada, independentista. Martina Chapanay, guerrillera de sangre huarpe, y tantas otras!!! Borradas de la historia.
Pero no solo conmemoramos aquellas mujeres y sus luchas, también las que durante un siglo se organizaron para construir un mundo justo y solidario. ¡Nuestras Madres y nuestras Abuelas, las de la vida y de la Plaza!
Las desigualdades viejas y nuevas que sufrimos las mujeres nos invitan, nos obligan, al reclamo. Una mujer muere en Argentina cada 30 horas por el solo hecho de ser mujer, por violencia de género, y otras tantas llevan vidas penosas aunque no sean letales los golpes. El 30 por ciento de la mortalidad materna la sufren las mujeres pobres y jóvenes, la mayoría por situaciones de abortos en condiciones insalubres y sin cuidados. Las mujeres ganamos hasta un 35 por ciento menos que los varones por igual trabajo; el trabajo doméstico y de cuidado sigue en su mayoría sobre nuestras espaldas, y desde muy pequeñas. El trabajo infantil mas invisible, es el de las niñas.
Sin embargo, y a pesar de esto, el día de hoy la mujer se vuelve festejo, aunque seguramente el patriarcado y el capitalismo logran hacer de nuestras penas y penurias una posibilidad de mercadeo y nos ofrecen “flores, bombones y tarjetas”. Siento, pienso, y estoy convencida, que somos NOSOTRAS las que también volvemos este 8 de marzo un FESTEJO. Porque hemos conquistado derechos, libertades, oportunidades, espacios y amores. FESTEJAMOS entonces nuestra creatividad, nuestra belleza, nuestra fuerza, nuestra ternura, nuestras alegrías, nuestras voluntades, nuestros ciclos, nuestros cuerpos y la libertad de decidir. FESTEJAMOS nuestros partos sin violencias, nuestros hijxs, el trabajo digno, lxs comapñerxs que son pareja que van con nosotras a la par. Nuestros círculos bajo la luna y las danzas colectivas de aquelarre, nuestras organizaciones y capacidad de tejer redes, solidaridades y movilizaciones.
Hoy FESTEJAMOS. También CONMEMORAMOS, y seguimos luchando y reclamando igualdad en la diferencia. Igualdad en el trabajo, pero no toleraremos la explotación, ni a nosotras ni a nadie. Decimos este cuerpo es mío y VIVAS NOS QUEREMOS.