Llaryora, la vuelta del peronismo a la ciudad

El exintendente de San Francisco ganó por 36,94 % a 19,85 %, cosechada por Luis Juez. De Loredo, por su parte, obtuvo el 17,73 %. La ciudad vuelve a estar en manos peronistas, algo que no ocurría desde 1973.

 Lunes, 13-mayo-2019

Martín Llaryora fue uno de los grandes ganadores de la noche. Se llevó un sólido triunfo en la ciudad.


46 años tuvieron que pasar para que la ciudad de Córdoba volviera a elegir a un peronista como intendente (Kammerath llegó de la mano de De la Sota, pero era de otro partido). Martín Llaryora, el discutido exintendente de San Francisco, se alzó con la victoria por 36,95 % contra 19,85 % de Luis Juez y el 17,74 % de Rodrigo de Loredo.

En su discurso, Llaryora pidió “diálogo, consenso y acuerdos” y cerró con un grito que repitió varias veces: “¡Viva Córdoba!”. En el escenario, Llaryora estuvo junto a su candidato a viceintendente, Daniel Passerini. El propio Schiaretti, desde el escenario, destacó la decisión de los cordobeses “que por primera vez desde el año 1973 han elegido a un dirigente peronista como intendente de Córdoba”.

Luis Juez, con su verba a prueba de cualquier resultado, reconoció la derrota a regañadientes, aunque dijo: “Perdí la elección, pero no me voy a poner de rodillas”. Luego, denunció un ‘aparateo’ por parte de Juan Schiaretti y la utilización de fondos provinciales para asegurar la victoria del hombre de San Francisco.

Por último, Rodrigo de Loredo dejó bien marcadas sus diferencias con Ramón Mestre y ni siquiera armaron un búnker conjunto. El intendente estuvo en la Casa Radical, mientras que de Loredo fue al Quality. El jóven radical terminó un par de puntos detrás de Juez y deberá esperar a que baje la espuma para hacer una lectura más nítida de su elección

En el Concejo Deliberante, amén de la mayoría automática que queda en manos del ganador -el peronismo, en este caso- la principal novedad fue el ingreso de Laura Vilches, la candidata del FIT. Por su parte, Olga Riutort, en una de sus peores elecciones, apenas arañó una banca.